Masha llegó a casa jugando un nuevo juego: toma una flor y, mientras arranca cada uno de los pétalos, dice “me quiere, no me quiere”. Rosie decide intentarlo, pero sus resultados no son favorables. Después de eso, cada intento que haga, sale “no me quiere”. Ella vuelve triste y llorando a casa, pues descubrió que ninguno de sus amigos la quiere de verdad. ¿Qué harán ellos para demostrarle lo contrario?