El mundo de la música está de luto. El guitarrista Ross “The Boss” Friedman, fundador de Manowar y The Dictators, murió a los 72 años. Él había sido diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedad que hizo pública apenas semanas antes de perder la vida por esta enfermedad. La noticia fue confirmada hoy por el Metal Hall of Fame, una institución que destacó por su papel clave en la historia del punk y el heavy metal, a los cuales ayudó a definir desde Nueva York hasta escenarios internacionales.
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Un pionero entre dos mundos: punk y heavy metal
Hablar de Ross The Boss no es solo hablar de una banda, sino de dos movimientos completos. Esto se debe a que con The Dictators, donde logró posicionarse como una de las figuras esenciales del punk neoyorquino de los años 70, su sonido influenció a toda una generación. Luego, su cofundador de Manowar se consolidó como uno de los arquitectos del heavy metal más épicos.
La enfermedad que frenó su carrera
A inicios de este 2026, Friedman reveló que padecía ELA, una enfermedad neurodegenerativa que afecta progresivamente los músculos. Entre los primeros síntomas destacan la debilidad en las manos y piernas, lo cual a él, como músico, le resultó algo devastador, pues su vida giraba en torno a su guitarra. Sin embargo, no se rindió y enfrentó la enfermedad con la misma intensidad con la que se presentaba en los escenarios.

Un legado que sigue resonando
Más allá de la impecable técnica con la que conquistó al mundo, dejó una marca cultural. Ross The Boss fue puente entre el punk más crudo y el metal más grandilocuente, algo que pocos músicos han logrado con autenticidad. No por nada, el Metal Hall of Fame lo definió como “una fuerza fundamental” y es que su música ha sido una gran influencia para guitarristas y bandas actuales.
