Un atentado suicida, que registró durante las oraciones del viernes en una mezquita chiita de Islamabad, capital de Pakistán, dejó al menos 31 personas muertas y cerca de 170 heridas.
El ataque tuvo lugar en la mezquita Khadija Tul Kubra Imambargah, ubicada en las afueras de la capital, cuando decenas de fieles se encontraban reunidos para el rezo semanal, uno de los momentos de mayor afluencia en los templos musulmanes.
¿Cómo ocurrió el ataque suicida en Islamabad?
Según informaron funcionarios policiales, el agresor fue interceptado en la entrada del recinto por elementos de seguridad, pero este logró detonar el explosivo antes de ser neutralizado.
Su estallido provocó una escena de caos, con manchas de sangre visibles en el acceso principal, además de numerosos heridos dentro y fuera del recinto religioso.
Equipos de policía, ejército y servicios forenses acudieron de inmediato al lugar para asegurar la zona e iniciar las investigaciones correspondientes.
🚨 The harsh footage of suicide blast in #Islamabad pic.twitter.com/sHn3LnSjax
— Wajiha Tamseel Mirza (@WajihaTamseel) February 6, 2026
¿Por qué el ataque genera alarma en Pakistán?
Cabe decir que los atentados en Islamabad son poco frecuentes, debido a que se trata de una de las ciudades más vigiladas del Pakistán.
De acuerdo con el monitor de conflictos ACLED, este ataque es el atentado suicida más letal en la capital pakistaní en más de una década, lo que ha encendido las alertas de seguridad a nivel nacional.
Pakistán cuenta con una población mayoritariamente suní de 241 millones de habitantes y en los últimos años ha enfrentado un incremento de la actividad militante, especialmente en zonas urbanas y regiones fronterizas.
A suicide blast in Shia mosque has killed more than 31 people in Islamabad, Pakistan. Jinnah made a country for Muslims but Muslims kill more Muslims than any other religion in Pakistan. pic.twitter.com/YQcVaY8bgs
— Ashok Swain (@ashoswai) February 6, 2026
¿Por qué la comunidad chiita ha sido blanco de ataques?
La comunidad chiita, que es minoría en Pakistán, ha sido blanco recurrente de violencia sectaria, atribuida en el pasado a grupos extremistas como Estado Islámico y el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), una organización insurgente suní que considera herética a esta rama del islam.
Hasta el momento, ningún grupo se ha atribuido oficialmente el ataque, pero las autoridades continúan con las indagatorias para identificar a los responsables y posibles cómplices.
Este nuevo episodio de violencia revive el debate acerca de la seguridad en espacios religiosos y el desafío que enfrenta Pakistán para contener la radicalización; ¿podrá el Estado frenar esta nueva ola de violencia antes de que se extienda a otras ciudades clave del país?
