A pesar del discurso gubernamental centrado en elevar la calidad de vida y proteger los derechos de la población femenina, la realidad en el mercado de trabajo refleja una brecha estructural que se profundiza. Tras poco más de ocho años bajo el modelo político actual y dos décadas de métricas globales, México muestra un severo deterioro en la autonomía financiera de las mujeres, donde los avances normativos no se traducen en oportunidades de empleo formal ni en mejores ingresos.
Dos décadas de caída libre en oportunidades económicas
De acuerdo con las mediciones recientes del Índice Global de Brecha de Género sobre Participación y Oportunidades Económicas, el país retrocedió 19 lugares en un periodo de 20 años, pasando de la posición 98 en 2006 al lugar 117 en 2026.
Este descenso contrasta de forma drástica con el índice general de representación política, donde México escaló del puesto 75 al 18 gracias a la paridad en congresos y cargos de decisión, dejando al descubierto una paradoja estructural: hay más mujeres en el poder público, pero menos mujeres con libertad económica real.
📈 México avanza en el Índice Global de Brecha de Género 2026 del @wef, pero las oportunidades económicas para las mujeres siguen rezagadas en el país. ⚠️ Factores como la informalidad, las responsabilidades de cuidados y la brecha salarial siguen limitando su participación y acceso a empleos de mayor calidad. 💰 Cerrar estas brechas requiere políticas públicas para impulsar la participación económica de las mujeres. Sin embargo, el presupuesto no necesariamente está alineado con este reto. 🔎 Consulta el análisis del IMCO sobre brechas de género y presupuesto en México: https://t.co/47fMIBM8Kj
— IMCO (@imcomx) October 23, 2026
Actualmente, solo el 46% de las mexicanas en edad de trabajar forma parte del mercado laboral, frente al 75% de los hombres. Esta baja incorporación mantiene al país en los últimos lugares entre las economías de la región y frena el desarrollo nacional, generando una pérdida estimada de 6.9 billones de pesos en el potencial del Producto Interno Bruto (PIB) por dejar fuera a más de 18 millones de trabajadoras potenciales.
La falla del gasto asistencial frente a la falta de cuidados
Especialistas en política pública señalan que el estancamiento económico responde a la estrategia de privilegiar las transferencias de dinero directo en lugar de construir una infraestructura pública de cuidados.
De los recursos etiquetados para la paridad de género en el presupuesto federal, apenas un 5% se destina a la creación de oportunidades laborales, capacitación o financiamiento para emprendimientos.
La cancelación y escasez de estancias infantiles, escuelas de tiempo completo y redes de apoyo a adultos mayores continúan sobrecargando a las mujeres con labores domésticas no remuneradas.
Sin un sistema de cuidados institucionales que permita conciliar la vida familiar y la profesional, la política asistencial instaurada en los últimos dos sexenios ha resultado insuficiente para romper el círculo de la informalidad y la dependencia económica.
