La promesa de “por el bien de México, primero los pobres ” resonó con amarga ironía este miércoles en las puertas del Palacio Legislativo de San Lázaro. Tras una travesía extenuante de tres días, decenas de familias indígenas provenientes de la Montaña de Guerrero llegaron a la Ciudad de México buscando ser escuchadas, solo para toparse con un recinto vacío y puertas cerradas.
Con huaraches desgastados y muchos de ellos caminando descalzos, hombres, mujeres y niños de habla mixteca arribaron a la capital con una demanda de supervivencia, no de lujo. Sin embargo, sus representantes federales no estaban ahí para recibirlos; al parecer, los legisladores aún necesitaban un “descanso” de sus vacaciones, a pesar de ser un día hábil.
“Solo se acuerdan de nosotros para el voto”
La indignación de los manifestantes es palpable. Elvira García Rodríguez, habitante de El Naranjo, Cochoapa el Grande, uno de los municipios más pobres del país, lanzó un reclamo directo contra la retórica oficial .
“Ya basta de que el gobierno nos esté utilizando y que esté manejando el discurso de que ‘primero los pobres’, cuando no hay esa atención a las comunidades indígenas”, sentenció. García describió una realidad desoladora en la Montaña Alta, donde la falta de educación, salud e infraestructura los condena a la marginación: “Nos morimos como animales, no hay forma de cómo ni quién nos atienda... Solamente ellos se acuerdan de toda esta gente que está aquí cuando necesitan el voto”.
Comunidad de Calpanapa está sin médicos desde 2018
La exigencia concreta es la construcción de una carretera de 72 kilómetros. Esta obra no es un capricho; es la única vía de escape para más de 56 comunidades que hoy están incomunicadas. Marina Alejo González, de la comunidad de Calpanapa, explicó que la falta de caminos cobra vidas diariamente. “Se mueren muchas señoras embarazadas, niños, porque no hay ni cómo trasladarnos rápido donde hay medicamentos”, relató.
Además, denunció un retroceso grave en el sistema de salud: “Antes iba la caravana, aunque sea cada mes o dos meses... y muchos niños se han muerto porque la caravana ya no va. Desde el 2018 ya no va la caravana, corrieron a todos los médicos”.
La frustración aumentó al ver que, tras el largo viaje, no había nadie trabajando. Rutilo Aparicio Ruiz, de San Pedro el Viejo, cuestionó la ética laboral de los legisladores.
“Hoy es un día hábil que tienen que estar los diputados y no hay ninguno. Entonces, ¿en dónde están trabajando? Aquí es la Cámara de Diputados y aquí deberían de estar”, reclamó ante las oficinas vacías. Sin respuesta inmediata, las familias mixtecas se preparan para dormir a la intemperie, afuera de San Lázaro, con la promesa aún por cumplirse de que este jueves finalmente se abrirá una mesa de diálogo con autoridades federales.