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Cuatro meses después del huracán “Priscilla”, Hidalgo sigue viviendo entre ruinas y olvido

El huracán “Priscilla” devastó Tlacolula, Hidalgo en octubre de 2025, pero a cuatro meses del desastre, la comunidad continúa sin clínica y con atención médica improvisada.

Han pasado cuatro meses desde que las lluvias provocadas por el huracán “Priscilla”, que alcanzó la categoría 2 en octubre de 2025, azotaron comunidades enteras en Hidalgo.

Sin embargo, en Tlacolula, ubicada en el municipio de Tianguistengo, el tiempo parece haberse detenido. Los deslaves, la destrucción y los daños siguen ahí, visibles, intactos, como si el desastre hubiera ocurrido ayer.

En esta comunidad rural, los habitantes han tenido que aprender a vivir entre escombros, árboles caídos y servicios básicos colapsados, porque las autoridades sencillamente parece que se olvidaron de ellos.

El huracán dejó a la comunidad sin atención médica

¿Atención médica de calidad? Uno de los daños más graves fue la destrucción total de la clínica de salud, un espacio para la atención de personas con enfermedades crónicas, adultos mayores y familias completas.

Para muchos habitantes, ese lugar ayudaba a contrarrestar un poco las deficiencias de la comunidad, pero de un momento a otro quedó devastada.

Personal de salud que no se fue, pese a no tener nada

Después de la tragedia, la auxiliar médica, Aurora Solís, no se marchó. A pesar de no contar con medicamentos ni un espacio adecuado, continuó ayudando a la comunidad, incluso trasladándose a otras localidades para conseguir atención básica para pacientes con diabetes e hipertensión.

No había medicamento, tuve que salir a otra comunidad, me preocupaban mucho mis pacientes”, explica.

La escena es desoladora: árboles aún derribados, caminos dañados y una comunidad que sigue esperando respuestas, pero sobre todo medicamentos.

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Una clínica móvil intenta suplir lo que el huracán se llevó

Ante la ausencia del centro de salud, una unidad médica móvil intenta cubrir las necesidades más urgentes. Sin embargo, está lejos de ser suficiente.

Efigenia Baltazar, una de las pacientes, explica que ahora acuden ahí porque no tienen otra opción. “Venimos aquí porque ya no tenemos clínica, tenemos azúcar, presión… y aquí nos atienden como pueden”, dice.

Las condiciones en las que se brinda la atención son preocupantes, sobre todo para los adultos mayores. El espacio es reducido, no hay mobiliario adecuado y, en ocasiones, ni siquiera hay electricidad.

“No es lo mismo que la clínica. Ahí estaban todos los equipos para atendernos”, lamenta Efigenia. Aurora confirma que han tenido que improvisar incluso la iluminación.

Médicos y pacientes piden reconstrucción urgente

Tres meses y medio después del desastre, una doctora fue asignada a la comunidad. Yosmarely Quintana Ramos llegó sabiendo que no había clínica.

“Cuando me dieron el contrato pensé cómo le iba a hacer, no hay nada, me dijeron que estaba destruida”, relata.

Hoy, tanto el personal de salud como los habitantes coinciden en una sola petición: reconstruir la clínica. “Aquí no cabemos, solo entra el paciente, la enfermera y yo”, señala la doctora.

En medio de estas carencias, Tlacolula se levanta por sus propios medios, porque las autoridades municipales avanzan poco a poco.

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