Durante las temporadas de descanso escolar, la convivencia en el hogar se vuelve el escenario principal para el desarrollo de los más pequeños. Ante la ausencia de clases, surge un reto crítico para las familias contemporáneas: la omnipresencia de los dispositivos electrónicos, es decir, la adicción digital.
La neuropsicóloga Yunuen Guido advirtió sobre los riesgos de integrar tabletas y celulares en la rutina infantil, proponiendo un retorno a lo fundamental para estimular la imaginación.
Dopamina en ráfagas: Por qué el celular es casi adictivo para un niño
La experta señaló que es un error común utilizar la tecnología para calmar a los menores, pues esto genera una desorganización en los circuitos cerebrales.
Es fundamental comprender que el desarrollo de la corteza cerebral es un proceso sumamente largo, que culmina hasta los 24 años en el caso de las mujeres y alcanza los 25 años en los hombres. Por ello, el cerebro que aún está en formación requiere fortalecer funciones cognitivas y trazar redes neuronales sólidas que el uso excesivo de pantallas puede obstaculizar.
Desde una perspectiva estrictamente científica, la recomendación ideal sería evitar el contacto con teléfonos móviles hasta los 16 años. Aunque para muchos padres esto parezca una meta inalcanzable, la clave reside en la dosificación y la implementación de normas claras.
Entre las reglas sugeridas destaca el no permitir dispositivos en las habitaciones ni utilizarlos durante las comidas. Estas medidas buscan prevenir el “deep scrolling”, un fenómeno de navegación infinita que actúa de forma similar a una adicción, activando el circuito tegmental ventral de la misma manera que lo hacen las sustancias prohibidas.
Entrenar la corteza prefrontal: La clave para evitar adultos impulsivos
El diseño de los contenidos digitales actuales, como los videos que duran menos de tres minutos, está pensado para disparar ráfagas de dopamina en el sistema.
Aunque inicialmente parecen reducir la ansiedad, en realidad provocan un efecto paradójico que la incrementa y debilita la capacidad de autorregulación. Para contrarrestar esto, la especialista propone juegos tradicionales y dinámicas de grupo que fomenten la integración familiar y la risa, elementos vitales para un crecimiento saludable.
Reglas de oro en casa: Cómo limitar el tiempo de pantalla este verano
El ejercicio mental a través de juegos que obliguen a inhibir respuestas automáticas es vital para entrenar la corteza prefrontal, una zona exclusiva de los seres humanos. Este sector se encarga de organizar la conducta, planear, ejercer el juicio y mantener la flexibilidad mental.
Si no se prepara esta área correctamente, el resultado serán adultos impulsivos y con nulo control de sus emociones. Por tanto, trabajar en actividades que estimulen el pensamiento antes que la reacción inmediata es una tarea obligatoria para garantizar el bienestar de las nuevas generaciones.