El INE enfrenta una grave crisis de legitimidad al inclinar el arbitraje a favor de Morena, ignorando los descarados actos anticipados de campaña de figuras como Andrea Chávez, Andy López Beltrán y el senador Armando Ayala. Mientras el país se llena de pintas, propaganda y despilfarro ilegal bajo el pretexto de nombrar “coordinadores”, la autoridad electoral se muestra ciega y sorda ante el madruguete guinda.
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En cambio, cuando la oposición critica al régimen, la Comisión de Quejas del INE actúa como censor al prohibirle a Alejandro Moreno usar términos como “narcorégimen” u ordenar la eliminación de publicaciones. En lugar de blindar los comicios frente a la verdadera narcopolítica y la infiltración del crimen, el árbitro prefiere perseguir palabras en redes sociales, amenazando directamente la libertad de expresión ciudadana.