En el corazón del desierto: La magia del trabajo artesanal de la cera de candelilla

El trabajo con la candelilla no es fácil. Las manos de los trabajadores se manchan de negro por el contacto con la cera en un trabajo artesanal mexicano.

Por: Ignacio Núñez y Ollinka Méndez

En medio del árido paisaje del desierto de Cuatrociénegas, Coahuila, se desarrolla una labor artesanal que ha perdurado por generaciones: la extracción de cera de candelilla. Bajo el intenso sol, hombres curtidos por el trabajo se dedican a esta actividad, heredada de sus ancestros, transformando una planta del desierto en un producto de gran valor.

Gumersindo, con la experiencia acumulada en sus manos, observa a sus hijos regresar de la montaña, cargados con manojos de candelilla, la materia prima de este oficio. En el lugar conocido como Los Cuates de Australia, donde 3.500 candelilleros comparten su pasión, se inicia el proceso que convierte la humilde planta en un tesoro.

Candelilleros: un trabajo artesanal

Los manojos de candelilla se acomodan cuidadosamente en pailas de agua hirviendo, donde el ácido sulfúrico actúa como catalizador en esta transformación. La cera se separa de la planta, flotando en la superficie como un aceite dorado. Una vez separada, se vierte en recipientes para su enfriamiento y solidificación, lista para ser vendida.

El trabajo en las candelilleras no es fácil. Las manos de los trabajadores se manchan de negro por el contacto con la cera, una marca que refleja el esfuerzo y dedicación que implica este oficio. Sin embargo, la recompensa es significativa. Un calderero experimentado puede producir hasta 300 kilos de cera en 20 días o un mes, generando ingresos considerables.

La cera de candelilla, extraída de este árido rincón de México, tiene un sinfín de aplicaciones. Desde los lápices labiales y chicles hasta cosméticos y medicinas, este producto natural se encuentra presente en una gran variedad de productos. A pesar de la apariencia artesanal del proceso, México se posiciona como un importante productor de cera de candelilla, generando 3000 toneladas al año, de las cuales el 90% se destina a la exportación.

En medio del desierto, donde las condiciones de vida son extremas, surge un producto de gran valor que conecta a las generaciones y contribuye a la economía local. La cera de candelilla, fruto del trabajo arduo y la tradición, es un símbolo de la resiliencia y el ingenio que florecen incluso en los entornos más desafiantes.

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