Escuela de Ajalpan, Puebla carece de todo, pero es imagen del calendario de la SEP

Esta es la historia de una realidad abrumadora plasmada en un calendario de la SEP; se trata de una escuela en la sierra de Puebla, que sobrevive a pesar de todo.

Por: Roberto Domínguez - Estela Juárez

La portada del calendario escolar del ciclo 2023-2024 de la Secretaría de Educación Pública (SEP) contiene una imagen de la escuela primaria de Cuatzintlica, en Ajalpan, Puebla, se trata de un plantel con solo 35 alumnos que carece de maestros y donde las computadoras son solo un adorno y los servicios básicos no existen.

Diego Hernández, es el profesor rural que se encarga de los 35 alumnos que van de primero a sexto grado, todos en la misma aula y con las deficiencias propias de una comunidad que vive en la pobreza.

“Yo vivo acá, aquí en la escuela tenemos una casa compartida que es dirección acondicionada porque como tal no es una dirección, un cuarto acondicionado pues que es todo lo que te brinda la escuela, la comunidad”, relata el profesor a Fuerza Informativa Azteca.

El profesor se refiere que la casa, en la que él habita, “la construyeron los padres de familia, nosotros decimos que es la cabaña del maestro porque pues está en la parte alta, pues podemos asomarnos del balcón, igual el timbre está allá y pues nos da una panorámica para con los niños”.

El patio central de la escuela aparece en el Calendario Escolar 2023-2024 y el profesor lo refiere de esta forma:

“La escuela sale en el calendario, a mi perspectiva, pues está bien y por otra parte, pues que se vean las realidades de cómo son nuestras escuelas, las escuelas en México, en todas las escuelas a nivel nacional, muchas están así, o algunas están en peores condiciones”, refirió.

Calendario SEP escuela Ajalpan, Puebla
| SEP

“Sufrimos porque solo tenemos un maestro"; dicen padre de familia

Avelina, es una de las madres de familia de los 35 niños que acuden a clases y relata lo que han tenido que enfrentar, pero que a pesar de ello su escuela sigue en pie.

“Este pueblo es muy pobre, no tenemos ni agua, el centro de salud, de hecho, pues, no tenemos, ahorita nos quedamos sin doctores, no más cuando vienen abren, ahorita está cerrado, como este pueblito está muy retirado como que nadie se acuerda y aquí haz de cuenta, sufrimos porque nada más tenemos un maestro”, asegura la mujer.

En este lugar, enclavado en la sierra poblana, Diego Hernández, el profesor rural relata como se organiza para dar clases en la adversidad.

“Tengo 35 alumnos de esta escuela, el salón no es muy amplio, como pueden ver, pues no contamos con ventiladores, somos la parte tal vez olvidada del sector educativo, yo atiendo de primero, segundo, tercero, cuarto, quinto y los de sexto grado, en un solo salón”, describe.

Además, es el director de la escuela, el administrativo, el conserje y el vigilante.

“Nos encargamos de todo, aquí el único apoyo que tenemos es la comitiva de la escuela, la asociación de padres de familia, sin embargo aquí los padres de familia no perciben una remuneración económica como para aportar para la escuela, porque pues van al día, aquí la gente se dedica al campo”, indica.

No hay computadoras ni Internet, menos señal

Avelina recuerda que “los niños también sufren y tanto nosotros también como madres de familia, me gustaría que cambiara esta escuela, que sea mejor y que vengan mejores maestros y más maestros, que mis hijos, que salgan adelante, que tengamos Internet y ahorita aquí estamos, no hay ni señal”.

Diego Hernández recuerda que si tienen computadoras; “tengo 10, pero de las 10 solamente funcionan, el internet un mes lo paga el maestro, un mes lo pagan los padres de familia, necesitamos un techado para la escuela, necesitamos mobiliario en el comedor, la escuela necesita una fachada, los juegos, darles un poco de mantenimiento, sí requieren mejorar estas condiciones, que sean escuelas más dignas”.

Los niños quieren aprender pero ¿En estas condiciones?

Cristian tiene 10 años y dice lo que quiere para su escuela: “Quiero que la escuela tenga, como cuando se acaben los cuadernos, ahí que tenga y colores, si no tenemos, Ahí que tengan, o pincelines o algo más, o los uniformes”.

El chico nunca ha prendido una computadora y se emociona con solo imaginárselo: “Me gustaría para estudiar y para investigar algo más”.

Pero la realidad es apabullante, no tienen ni agua: “Aquí a nosotros nos falta el agua para los baños, nosotros, lo que queremos aquí, que hagamos un tanquecito para almacenar el agua, y no hay recursos, no hay con qué", dice Eleuterio otro de los padres de familia.

Esta es una realidad abrumadora plasmada en un calendario de la SEP que para el profesor no es un obstáculo: “Sí nos hace falta mucho, ustedes ya lo vieron, pero de mi parte, el maestro lo da todo, yo lo doy todo, aquí vivimos, con el compromiso de que algún día lleguen a ser profesionistas”.

Y el deseo se plasma en los niños como Marco, quien tiene 11 años y que expresa quiere ser “médico, para inyectar”.

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