Ana Febe Rojas, de 28 años y egresada de pedagogía de la FES Acatlán, fue asesinada el pasado 24 de marzo. Su familia exige justicia y señala como principal responsable a su esposo, Cristian “N"; sin embargo, el dolor por la pérdida choca de frente contra la indolencia y el aparente encubrimiento de las autoridades capitalinas.
En entrevista con el equipo de Hechos AM, Axa Rojas, hermana de la víctima, denunció una serie de graves irregularidades procesales. Acusa de forma directa a un funcionario de la agencia desconcentrada del Ministerio Público (MP) en Cuajimalpa de proteger al presunto agresor.
“La forma en la cual se denuncia el homicidio de mi hermana no sigue el proceso normal de la cadena de custodia. La familia y conocidos de Cristian ‘N’ permanecen en el lugar de los hechos antes y después del retiro del cuerpo”, explicó la joven.
A pesar de los indicios claros de violencia de género, el MP se niega a trasladar la carpeta de investigación a la fiscalía especializada para catalogar el crimen como feminicidio.
¿Qué le pasó a Ana Febe Rojas? Aislamiento, violencia y escape imposible en Cuajimalpa
Ana Febe y Cristian “N” tuvieron un noviazgo de apenas dos meses antes de contraer matrimonio. Sus cinco meses de casados se convirtieron en una prisión sistemática.
"Él comenzó a aislarla de manera digital, de su familia y de sus amigos. A ella le costó mucho trabajo entender qué era la violencia psicológica, hasta que se casan y comienza la violencia física. Ya tan segregada de todos, fue imposible para mi hermana salir de ahí", lamentó Axa.
La inacción de la Fiscalía permite la destrucción de evidencia clave. Axa revisó la carpeta judicial por apenas 30 minutos, pero las autoridades le negaron copias inmediatas del expediente con la excusa de entregar los documentos un mes después. En este lapso letal, alguien manipuló los dispositivos de la víctima.
“El celular de mi hermana registró una conexión de WhatsApp horas después de su muerte. Alguien borró su foto de perfil y eliminó mensajes para sus amistades”, alertó.
Cristian “N”, quien laboraba a través de plataformas de internet, eliminó todas sus redes sociales y su paradero actual es desconocido. Incluso, conocidos del sujeto bloquearon el contacto con la familia Rojas de forma repentina.
Mientras el tiempo avanza a favor del presunto criminal, los familiares pausan su luto para asumir roles de investigadores y abogados. La exigencia es clara y urgente para que la Fiscalía de la Ciudad de México retipifique el delito, entregue los expedientes y detenga el encubrimiento que mancha la memoria de Ana Febe.