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Licencia para matar: ¿Por qué las asesinas de Leyla no irán a prisión en México?

El caso de Leyla revela el vacío legal en México: una asesina de 13 años queda libre con una multa de 5 mil pesos. ¿Es hora de reformar la ley para menores?

En México, la justicia tiene un límite de edad que hoy parece traducirse en impunidad. Mientras la familia de Leyla llora su ausencia en el mes que la joven habría cumplido 16 años, sus victimarias (quienes planearon, grabaron y ejecutaron su feminicidio) enfrentan penas que la sociedad califica como una “insignificancia”.

El caso ha puesto bajo la lupa el Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes, donde la gravedad del delito parece importar menos que la fecha de nacimiento del agresor.

¿Cuál fue la sentencia para las asesinas de Leyla Monserrat en Sonora?

La resolución judicial contra las responsables de la muerte de Leyla ha causado una indignación nacional. Por un lado, la menor de 13 años recibió una sentencia de libertad asistida y una compensación económica de apenas 5 mil 677 pesos. Por el otro, la joven de 15 años enfrentará un máximo de dos años de internamiento.

En entrevista para Azteca Noticias, la abogada penalista Lizbeth Prado, especialista en justicia para adolescentes, señala una realidad incómoda: el sistema actual no está visibilizando la maldad intrínseca en actos premeditados.

“Todos desde muy chiquitos sabemos que matar no es bueno. De 12 a menos de 16 años no les pueden dar más de 3 años de internamiento. Es momento de reformar y empezar a hacer un cambio donde, sin importar la edad, se haga algo al respecto”, afirma la especialista.

Sin castigo para los padres: El vacío en la responsabilidad de los tutores

Uno de los puntos más críticos de la legislación mexicana es la casi nula consecuencia para los adultos a cargo de estos menores. En nuestro país, los casos donde un padre o tutor termina en la cárcel por los crímenes cometidos por el menor bajo su supervisión son prácticamente inexistentes.

De cada diez casos de este tipo, solo en dos o tres se logran consecuencias legales para los cuidadores, y rara vez implican una pena privativa de la libertad. Esto genera un peligroso precedente de “no pasa nada”, donde la falta de supervisión adulta se convierte en el caldo de cultivo ideal para tragedias como la de Sonora.

¿Cómo es la pena para menores de edad en otras partes del mundo?

Mientras en México el debate apenas comienza, otros países ya han tomado medidas drásticas ante el aumento de la violencia juvenil este año.

  • Argentina: Recientemente bajó la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, permitiendo que los menores enfrenten juicios y penas en prisiones reales.
  • Suecia: Aprobó este 2026 que, a partir de los 13 años, una persona pueda ser sentenciada a prisión efectiva tras cometer delitos graves.

En contraste, el sistema mexicano sigue bajo las recomendaciones de la ONU que instan a mantener la responsabilidad penal entre los 14 y 16 años, priorizando el desarrollo cerebral por etapas sobre la severidad del castigo; sin embargo, para la familia de Leyla, el desarrollo cerebral no justifica la asfixia, la fosa clandestina y la frialdad de grabar un asesinato.

¿Es necesaria una reforma al sistema de menores?

La realidad es cruda: Brittany y Briana mataron a quien llamaban “amiga” y ninguna conocerá una prisión de adultos. El sistema actual se queda en una sanción económica o en un internamiento breve que no garantiza la reinserción ni la seguridad de la sociedad.

La pregunta que queda en el aire este 2026 es si México está listo para juzgar la naturaleza del acto por encima de la edad del autor, o si seguiremos permitiendo que crímenes atroces se paguen con multas equivalentes a unos cuantos días de salario mínimo.

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Nota