En un movimiento que marca un claro contrapeso a las decisiones del Poder Ejecutivo tras la reciente escalada de tensiones en Sudamérica, el Senado de los Estados Unidos aprobó una medida histórica para limitar la capacidad del Presidente de ordenar acciones militares sostenidas en Venezuela sin la autorización explícita del Poder Legislativo.
La votación, que concluyó con un marcador de 52 a favor y 47 en contra, representa un mensaje contundente desde el Capitolio: no habrá "cheques en blanco" para intervenciones armadas prolongadas, ni siquiera tras el éxito operativo que representó la reciente captura de Nicolás Maduro.
#IMPORTANTE | El Senado de #EU votó 52 a 47 a favor de presentar una resolución sobre Poderes de Guerra al pleno, sobre el uso de la fuerza militar en #Venezuela sin la aprobación del Congreso.
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 8, 2026
Cinco republicanos se unieron a los 47 demócratas para votar Sí.… pic.twitter.com/77TBXfdTxd
La rebelión republicana: 5 votos clave
Lo más destacable de esta jornada legislativa no fue solo la postura en bloque de los 47 senadores demócratas, sino la fractura interna en el Partido Republicano. Cinco senadores conservadores decidieron cruzar el pasillo y unirse a la oposición para blindar las facultades constitucionales del Congreso sobre la declaración de guerra.
Los legisladores que desafiaron la línea de su partido son figuras de peso con motivaciones diversas, desde el ala libertaria hasta la moderada:
- Rand Paul (Kentucky): Conocido por su postura no intervencionista y libertaria.
- Mike Lee (Utah) y Todd Young (Indiana): Quienes han abogado consistentemente por recuperar los poderes de guerra del Legislativo.
- Susan Collins (Maine) y Lisa Murkowski (Alaska): Voces moderadas que frecuentemente actúan como el "fiel de la balanza" en votaciones cerradas.
- Josh Hawley (Missouri): Representante de la nueva derecha populista que rechaza las "guerras eternas" en el extranjero.
¿Qué implica la resolución de poderes de guerra?
La medida invocada se basa en la War Powers Resolution de 1973, una ley diseñada para evitar que los presidentes de Estados Unidos involucren al país en conflictos bélicos indefinidos sin el consentimiento del pueblo representado en el Congreso.
Con esta resolución, se exige que cualquier uso de la fuerza militar en territorio venezolano —más allá de las operaciones de defensa inmediata o las ya ejecutadas— deba ser debatido y votado en el pleno. En términos prácticos, esto impide que la administración despliegue tropas de ocupación o inicie una campaña de estabilización a largo plazo sin presentar antes una estrategia clara y obtener los votos necesarios.
