Tras 12 años de utilizar el rosa mexicano como su tono institucional, el Instituto Nacional Electoral (INE) tomó la decisión de cambiar de piel cromática. Para el proceso electoral 2026-2027, el organismo actualizará el diseño de sus logotipos oficiales y renovará los chalecos de sus capacitadores y asistentes electorales en campo, adoptando un tono lila.
La consejera presidenta, Guadalupe Taddei, argumentó que este ajuste busca registrar un manual de identidad institucional formal para evitar que agrupaciones políticas utilicen los colores representativos del árbitro electoral en el futuro.
Sin embargo, el movimiento no pasó desapercibido en el escenario político. La medida llega justo después de que el INE le prohibió formalmente al partido político "SOMOS" utilizar el color rosa para registrarse como partido político, alegando la necesidad de proteger la identidad del instituto. Curiosamente, tras retirar el rosa de sus filas y dejárselo prohibido a nuevas agrupaciones, el propio órgano electoral decidió desechar su tono emblemático de más de una década para vestirse con la nueva gama morada.
🚨 El @INEMexico cambiará su color oficial de rosa mexicano a lila tras 12 años.
— Irving (@IrvingPineda) September 10, 2026
El Instituto dejará el rosa en logotipos y chalecos de capacitadores y estrenará uniformes lilas para el proceso 2026-2027.
El lila coincide con el color que Clara Brugada usó para “ajolotizar” la… pic.twitter.com/HvIVn61bLd
Doble moral institucional: La coincidencia con la CDMX
El cambio hacia el lila desató una fuerte controversia por su evidente similitud con la imagen oficial del gobierno de la Ciudad de México. La administración capitalina utilizó exactamente esa misma tonalidad morada para "ajolotizar" la infraestructura de la Ciudad de México, pintando bardas, puentes y banquetas con motivo del Mundial de Fútbol. Esta coincidencia visual enciende focos rojos sobre la imparcialidad del árbitro electoral, al adoptar la misma identidad gráfica que promueve el gobierno capitalino emanado de Morena.
Por otro lado, la decisión deja al descubierto un doble criterio por parte de la autoridad electoral. Mientras el INE le exigió al nuevo partido "SOMOS" cambiar su nombre, logo y desprenderse del color rosa para no generar confusión en el electorado, el instituto terminó regalando ese espacio cromático y adoptando un tono que hoy identifica a un gobierno en funciones. Esta contradicción reaviva los cuestionamientos sobre la autonomía de la Junta General Ejecutiva del INE y la falta de equidad para las fuerzas políticas en el arranque del año electoral.
