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El vacío en la vacunación contra el sarampión: Entre filas interminables y estantes vacíos

Crisis de sarampión en México: recortes al presupuesto y desabasto en el sector privado dejan a millones sin vacuna. Urge alcanzar el 95% de cobertura técnica.

Lo que inició como una política de optimización de recursos terminó convirtiéndose en una crisis de salud pública con consecuencias fatales. Bajo la premisa de que “la austeridad mata”, diversos especialistas y colectivos han alzado la voz ante el repunte de casos y defunciones por sarampión en México, una enfermedad que se creía bajo control pero que hoy expone las costuras de un sistema de salud debilitado por el recorte presupuestal.

Un desplome en la cobertura

Durante el último año del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, las cifras de inmunización revelaron un panorama alarmante. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la cobertura de vacunación contra el sarampión en 2024 no alcanzó los niveles mínimos internacionales. Mientras que el nivel recomendado por los organismos internacionales para garantizar la inmunidad de rebaño es del 95%, México apenas logró un 80% en la primera dosis y un raquítico 69% en la segunda.

Esta caída libre en la protección epidemiológica tiene una raíz clara: el financiamiento. El presupuesto destinado a la compra de vacunas sufrió un recorte drástico, pasando de 13 mil 914 millones de pesos a solo nueve mil 422 millones.

”...claro que sí, nos está costando vidas y eso es muy desafortunado”, señaló Evelyn Guzmán, Coordinadora de Causa de Salud y Bienestar de Nosotrxs y del Colectivo Cero Desabasto.
El laberinto administrativo y el desabasto
Para expertos como Pablo Oliva, académico de la UAM Xochimilco, el problema no fue solo la falta de dinero, sino la desarticulación del sistema. La transición del Seguro Popular hacia el Insabi y los constantes cambios en las políticas de distribución generaron un vacío operativo que dejó a las clínicas sin biológicos disponibles.

La OPS ya había advertido sobre este desabasto desde 2018 y 2019. Sin embargo, las alertas fueron ignoradas. De acuerdo con los registros de los colectivos civiles, se estima que entre 2012 y 2019, aproximadamente 1.5 millones de niños quedaron sin vacunar, creando una brecha de vulnerabilidad que hoy pasa la factura.

Vacunas inseguras: El hallazgo de la Auditoría

Más allá de la falta de dosis, la calidad de las que sí llegaron ha sido puesta en duda. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó irregularidades graves en la gestión de los biológicos. Según el informe de la cuenta pública, se liberaron 14 lotes de vacunas que no cumplían con los estándares de calidad y seguridad requeridos.

La urgencia por evitar brotes epidémicos llevó a las autoridades a distribuir vacunas con deficiencias en la red de frío, el sistema crítico de refrigeración que garantiza que el biológico sea efectivo desde su producción hasta su aplicación. Al romperse esta cadena, la vacuna pierde su capacidad de generar anticuerpos, dejando a la población desprotegida a pesar de haber sido inoculada.

Hoy, el costo de estas decisiones políticas y financieras no se mide en pesos, sino en la salud de miles de mexicanos que enfrentan el regreso de una enfermedad prevenible.

No hay vacunas en el sector privado

La búsqueda de inmunización contra el sarampión en la Ciudad de México se ha convertido en un calvario de espera. En diversos puntos de la capital, desde estaciones del Metro hasta parques públicos como el Parque de los Venados, la escena es la misma: ciudadanos que agotan su paciencia ante módulos que, con frecuencia, carecen no solo de los biológicos, sino incluso de jeringas para su aplicación.

La falta de opciones se agrava al mirar hacia el sector privado. La vacuna triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis) se encuentra agotada en farmacias y clínicas particulares desde finales del año pasado. A pesar de que han transcurrido los primeros meses del 2026, el suministro no se ha restablecido y las causas de esta escasez siguen sin esclarecerse.

Esta ausencia de alternativas obliga a la población a depender exclusivamente de un sistema público saturado, justo cuando la velocidad de respuesta es vital.

Un brote que no da tregua

La urgencia no es menor. Con un registro que ya supera los 100,000 casos y ha cobrado la vida de 31 mexicanos, la necesidad de protección es crítica. Ante este escenario, especialistas y ciudadanos coinciden en que el sector privado debería actuar como un aliado estratégico para:

Agilizar la cobertura: Permitir que quienes tienen los recursos liberen carga al sistema público.

Alcanzar la meta de la OMS: México registra actualmente una cobertura del 84%, pero la Organización Mundial de la Salud advierte que es imperativo llegar al 95% para frenar la propagación.

La vacunación no debe distinguir niveles socioeconómicos; es una necesidad transversal. Por ello, la integración del sector privado se vuelve fundamental para cubrir todos los estratos sociales. Se mantiene la expectativa de que el abasto de biológicos comience a regularizarse durante el mes de marzo, brindando finalmente un respiro a una población que hoy se encuentra vulnerable.

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