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Cae red de extorsión “La Tía Paty” en Monterrey: Así vendían contenido íntimo en Telegram

La página de chismes “La Tía Paty” escondía una red de extorsión y venta de contenido íntimo en Monterrey; la Fiscalía detuvo a sus creadores tras arruinar la reputación de decenas de víctimas.

No era una simple página de chismes locales, sino uno de los negocios criminales más turbios de Nuevo León. Durante meses, la red digital conocida como “La Tía Paty” arruinó la reputación y la paz de decenas de regiomontanos a través de la extorsión y la venta ilegal de contenido íntimo.

El alcance de este esquema delictivo superó cualquier expectativa inicial, pues la comunidad en línea llegó a reunir a más de 70 mil miembros activos.

¿Qué era “La Tía Paty” y cómo operaba esta red en Nuevo León?

“La Tía Paty” comenzó como un espacio en redes sociales dedicado a difamar a las personas, pero de forma rápida evolucionó hasta convertirse en una compleja red de canales de Telegram. Estos grupos segmentados tenían un solo propósito: vender y difundir material íntimo sin el consentimiento de las víctimas.

Para ingresar a este inframundo digital, los usuarios debían pagar una cuota de 300 pesos. A cambio, obtenían acceso a información falsa y participaban en ataques directos contra terceros; sin embargo, la ambición de los criminales fue más allá. Diversos afectados denunciaron que la plataforma cobraba tarifas específicas para destruir de forma deliberada la reputación de cualquier individuo a la carta.

En sus inicios, los ataques se concentraban en figuras públicas, pero con el tiempo, personas comunes y dueños de negocios locales cayeron en las garras de esta maquinaria de odio.

El catálogo digital de “La Tía Paty":

La crueldad de los administradores alcanzó niveles alarmantes. Bajo engaños y manipulación constante, la red operó un catálogo digital diseñado para captar a mujeres con falsas promesas laborales o sociales. El verdadero objetivo era acorralarlas y convertirlas en víctimas de extorsión.

El chantaje no perdonó a nadie. Incluso los propios miembros de la página, conocidos de forma interna como “sobrinos”, enfrentaron amenazas directas sobre la difusión pública de su contenido personal si se negaban a pagar las cuotas exigidas por los delincuentes.

El negocio de la difamación y el abuso llegó a su fin con la reciente detención de Astrid “N” y César “N”. Con esta captura, la Fiscalía General de Justicia del Estado parece haber desarticulado por completo la estructura cibernética.

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