La figura de Frankenstein vuelve a dominar la conversación del cine gracias a la nueva adaptación cinematográfica de Guillermo del Toro, multinominada a los Premios Oscar de este año; sin embargo, la "chispa de la vida" que Mary Shelley describió en 1818 tuvo un origen mucho más oscuro y tangible en los laboratorios de la época.
La autora se nutrió de los debates científicos más radicales de su tiempo, donde la electricidad y la reanimación de cadáveres eran protagonistas de auténticos espectáculos públicos.
Los científicos que inspiraron a Mary Shelley para crear Frankenstein
Antes de que la criatura llegara al cine, científicos reales exploraron la frontera entre la vida y la muerte. Sus nombres hoy forman parte de la historia negra de la medicina:
- Johann Conrad Dippel: Este teólogo y alquimista nació en el propio Castillo de Frankenstein en Alemania. La leyenda cuenta que realizó experimentos para transferir almas entre cuerpos y desarrolló el "aceite de Dippel", una sustancia que pretendía ser el elixir de la vida.
- Luigi Galvani y Giovanni Aldini: Galvani descubrió la "electricidad animal" al hacer que las patas de una rana muerta se movieran con impulsos eléctricos. Su sobrino, Aldini, llevó esto al extremo cuando, en 1803, aplicó corriente al cadáver del asesino George Forster ante una multitud en Londres; el cuerpo abrió un ojo y movió las extremidades, lo que generó la creencia popular de que la electricidad podía devolver la vida.
- Andrew Ure: Meses después de la publicación de la novela, este médico escocés realizó un experimento similar en Glasgow con el cuerpo de Matthew Clydesdale. Ure afirmó que el estímulo del nervio frénico podría revivir a personas que murieron por asfixia, un antecedente rústico del desfibrilador moderno.
¿Cómo hicieron el Frankenstein de Guillermo del Toro?
A diferencia de la clásica versión de 1931 que empleó maquillaje básico y sombras, el director mexicano redefine el cine mediante tres pilares tecnológicos:
La creación híbrida del monstruo
Del Toro rechazó la dependencia absoluta de la computadora. El equipo construyó a la criatura de forma física en el set. El proceso inicia con una escultura digital 3D que se fabrica mediante maquillaje prostético e hiperrealista. Después, los efectos visuales perfeccionan los detalles más sutiles, como la textura de la piel y las microexpresiones faciales.
La construcción del universo gótico
El equipo de producción utiliza fotogrametría y escaneo tridimensional para replicar locaciones reales. Esta técnica permite la expansión digital de los escenarios, lo cual permite la mezcla de arquitectura auténtica con laboratorios y castillos góticos que serían imposibles de construir físicamente.
Captura de movimiento con "alma"
El reto principal reside en otorgar humanidad a la criatura. Para esto, emplean sistemas avanzados de captura de movimiento que registran cada gesto y emoción del actor. Estos datos permiten ajustes digitales para que la actuación traspase la barrera de los efectos visuales y se sienta viva.
Frankenstein en los Oscar: Categorías y competencia
La cinta se perfila como la favorita indiscutible en tres ternas técnicas gracias a su coherencia visual y nivel de detalle: Mejor Diseño de Producción, Mejor Maquillaje y Peinado y Mejor Diseño de Vestuario. El director tapatío incluso cuenta con un documental que explica el uso de colores específicos para narrar la evolución emocional de cada personaje.
El desafío mayor se encuentra en la categoría de Mejor Cinematografía. Aunque la película posee un dominio visual alucinante, enfrenta la competencia directa de cintas como Sinners, con el trabajo fotográfico de Autumn Durald Arkapaw, y Train Dreams. Esta categoría evoca el legado de otros mexicanos como Emmanuel "El Chivo" Lubezki, quien marcó un hito histórico con tres premios consecutivos.
