Durante una entrevista en Hechos AM con Manuel López San Martín, la madre buscadora Beatriz Uscanga narró los momentos de terror que vivió durante la madrugada del pasado miércoles al ser víctima de un violento ataque armado dentro de su propio domicilio. Sujetos encapuchados rompieron el marco de su puerta para ingresar a la fuerza, la golpearon salvajemente contra la pared y le propinaron dos puñaladas en el vientre. Pese a contar con medidas oficiales de protección por amenazas previas, la activista denunció que los esquemas de seguridad fallaron por completo y las autoridades ignoraron sus llamadas de auxilio mientras se desangraba y protegía a su hija y a su madre en cama.
Con visibles huellas de violencia en el rostro y secuelas físicas por las heridas de arma blanca, Uscanga expuso la grave negligencia e insensibilidad de los cuerpos policiacos, quienes no llegaron a su llamado durante la madrugada y enviaron una patrulla estatal hasta la tarde del día siguiente únicamente para pedirle firmas de rutina. El caso expone nuevamente el estado de vulnerabilidad e indefensión extrema en el que operan las familias que buscan a sus desaparecidos en México, debiendo enfrentar solas no solo la labor que le corresponde al Estado, sino el acoso de la delincuencia y la complicidad por omisión de las propias autoridades.