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Marx Arriaga y la “enseñanza” del horror: Los libros comunistas que ocultaron 100 millones de muertes

El paso de Marx Arriaga por la SEP expuso el intento de imponer ideología en los libros de texto y el riesgo de convertir la educación pública en adoctrinamiento estatal.

Marx arriaga en su oficina
Marx Arriaga, señalado por impulsar ideología en libros de texto de la SEP.|Redes sociales

El fondo temático es claro y no admite matices: Marx Arriaga sí deja una enseñanza, pero no la que él predica desde discursos y libros oficiales. La verdadera lección es la necesidad de mantenerse alerta frente a quienes, desde la comodidad de una oficina pública, intentan imponer una ideología que la historia ya juzgó como un fracaso humano y social.

En agosto de 2025, Arriaga resumía su visión con una frase que hoy cobra otro significado: “el camino es la comunidad… debemos hacer ese acto revolucionario”. El problema no es el lenguaje grandilocuente, sino el trasfondo ideológico que busca normalizarse en el sistema educativo mexicano bajo la etiqueta de la “transformación”.

Lo que no enseñan Arriaga ni sus libros comunistas

Lo que no aparece en los libros ni en los discursos del entonces director de Materiales Educativos es el saldo histórico del comunismo: más de 100 millones de muertos a lo largo del siglo XX. No como cifra propagandística, sino como resultado documentado de regímenes que prometieron igualdad y terminaron imponiendo terror.

La historia registra que, tras la llegada al poder de Vladimir Lenin, la guerra civil rusa dejó millones de muertos en apenas cinco años. A su muerte, otros millones fueron perseguidos y asesinados por resistirse a entregar tierras y someterse al control total del Estado. Con Joseph Stalin, la represión alcanzó nuevas dimensiones: purgas, hambrunas forzadas y persecuciones ideológicas que costaron la vida a millones más.

China, Corea del Norte y Camboya repitieron el patrón: violencia sistemática, eliminación del disenso y sociedades sometidas en nombre de una supuesta justicia social. En Camboya, por ejemplo, casi la mitad de la población fue exterminada para imponer comunas agrícolas. Esa es la “comunidad” cuando se vuelve dogma de Estado.

Ideología disfrazada de educación: El fracaso de Marx Arraiaga y sus libros

Ese contexto histórico es el gran ausente en el proyecto educativo que impulsó Marx Arriaga. Sus críticos sostienen que los libros de texto no promueven pensamiento crítico, sino una lectura ideologizada del mundo, donde el Estado aparece como eje moral y la disidencia se diluye o se estigmatiza.

No se trata de un debate académico menor. En diciembre pasado, diputados de oposición exigieron su destitución por considerar que politizó la educación pública y utilizó materiales oficiales para promover una visión ideológica específica, alejándose del principio de pluralidad que debería regir la enseñanza.

El desalojo de Marx Arriaga

El desalojo de Arriaga de las oficinas de la Secretaría de Educación Pública no es un hecho aislado ni anecdótico. Es la consecuencia de una gestión marcada por la confrontación y la imposición. Su negativa a abandonar el cargo y su insistencia en “seguir hasta que la Ley lo retire” refuerzan la percepción de un funcionario más aferrado al poder que dispuesto a rendir cuentas.

Al final, la enseñanza que deja Marx Arriaga no está en los planes de estudio, sino en la historia: cuando la ideología se impone desde el Estado y se filtra en la educación, el costo siempre lo pagan las sociedades. Y México, hoy, tiene razones de sobra para mirar ese precedente con cautela.

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