Autenticando...
  • Cerrar Sesión
tva (1).png

México otra vez en la Convención de Trump: fue el enemigo perfecto

“La convención” de Trump en Dallas no habló de México, lo usó, lo convirtió en un personaje de ficción para justificar políticas y discursos más duros.

México otra vez en la Convención Republicana de Donald Trump
Cárteles, el villano perfecto | AN

Estoy seguro de que muy pocos de ustedes tuvieron el tiempo y la paciencia para sentarse a ver la “Convención Republicana” de Donald Trump en Dallas.

Nosotros en mi oficina en Washington si la monitoreamos… toda. La razón es que siempre la vimos como un evento político, diseñado para convencer a cuanto estadounidense se dejara convencer de que “solamente con Donald Trump y con los republicanos a cargo del Congreso, Estados Unidos avanzará en un mundo lleno de amenazas”.

No hay que perder de vista lo consecuente de esta convención que fue diseñada para ser un ritual de guerra electoral. En este momento para todos, incluidos nosotros en México, es muy importante saber y entender la forma y composición de gobierno del vecino, del que dependemos tanto económicamente.

Si la misión fue crear un teatro político donde cada orador tuvo como misión: nombrar a los enemigos de la democracia estadounidense, inflar las amenazas y prometer que solamente Trump puede salvar a Estados Unidos del caos que él mismo describe, nosotros en México debemos estar enterados.

La razón es obvia y evidente, porque como parte de ese mismo guion, tal y como anticipábamos, México apareció como siempre: no como país, no como socio, no como vecino, sino como escenario del miedo. Un conveniente telón de fondo para justificar mano dura, militarización y discursos que muerden.

Fue un desfile de voces… pero solo un mensaje

109 oradores en total. Pero los siete más importantes tuvieron la misión de mencionar a México por nombre. Y cinco de ellos fueron programados para hablar de narcotráfico y de cárteles con todas sus letras, no porque el tema no importe, sino porque México es útil solo cuando sirve para asustar.

Esos cinco discursos, siguieron un patrón casi quirúrgico:

  • México como una fuente del desorden.
  • México como la más peligrosa fábrica de fentanilo.
  • México como la habitual ruta del crimen.
  • México como una frontera fallida.

Desafortunadamente, los republicanos de MAGA se perdieron la oportunidad de hablar de México como país, como vecino y como socio importante. Como siempre tampoco se habló de México ni como gobierno, ni como sociedad, mucho menos como de posible aliado.

Los que hablaron de México

Greg Abbott, gobernador de Texas; Ken Paxton, candidato de Trump al senado federal; Dan Patrick, vicegobernador de Texas; Mark Morgan, ex comisionado Nacional de Seguridad Fronteriza y Aduanas; Tom Homan, el llamado Zar Fronterizo; Kari Lake, política de MAGA en Arizona y el propio Trump. Todos con una narrativa idéntica:

“México es el problema, nosotros somos la solución”

No hubo matices. No hubo contexto. No hubo diplomacia. México fue reducido a una palabra que activa emociones en la base republicana: frontera.

Y cuando la frontera aparece, el enemigo favorito que surge de inmediato son los cárteles.

Los cárteles siguen siendo el villano perfecto

Déjenme aclarar algo importante, fueron cinco los oradores que los mencionaron directamente. Pero todos los demás hablaron de ellos sin nombrarlos: “fentanilo”, “crisis”, “invasión”, “terror”, “amenaza”.

Los cárteles muy justificadamente fueron presentados como fuerzas paramilitares, como ejércitos extranjeros, como enemigos que deben ser neutralizados.

Tom Homan lo dijo sin rodeos: “We will neutralize the cartels.” (“Nosotros neutralizaremos a los cárteles”).

Trump, fiel a su estilo, remató: “We will stop the cartels cold.” (“Nosotros pararemos a los cárteles en seco”).

No podemos decir que no tengan razón, la tienen. Tampoco podemos decir que estemos opuestos a que nos ayuden a sacar al crimen organizado de nuestro país. Es más, a eso decimos; ojalá ese sea el resultado final.

Mi problema es que ese mensaje tan importante no estuvo envuelto en la manifestación de una política pública estructurada de la que México sea parte. Como se trató de un acto político, en lugar de ser tomado como la posición firme de un gobierno aliado, se quedó siendo solamente un teatro con retórica de guerra. Lo que llega a cansar, es que México aparezca siempre como el mapa donde esa guerra se imagina.

Es cierto que los cárteles son los villanos, pero cuando el mensaje estadounidense se manipula electoreramente, ese mismo mensaje estadounidense, se reduce a politiquería.  Eso no ayuda a Estados Unidos y hace que en México, los que tienen poder político y lo usan para consentir a los cárteles se enconchen pensando equivocadamente que el mensaje contenido en ese discurso no es serio.

México: personaje secundario en una obra ajena

Lo más revelador de la convención no es lo que dijeron de México, es lo que no dijeron.m Ninguno de los 109 oradores mencionó:

  • El comercio
  • La cooperación
  • La inteligencia compartida
  • Las extradiciones
  • Los acuerdos bilaterales
  • La diplomacia

Aquí hay un problema que es independiente de los gobiernos, en un escenario electoral. México no existe como país. Existe como símbolo. Lo que debemos hacer en México es tomarlo como es y entenderlo.

El problema es que el gobierno de México le dé la vuelta y no lo use para realmente tener una cooperación ágil contra las drogas.

¿Se da cuenta del círculo vicioso que hemos creado?

México solo resulta útil electoralmente para Trump cuando puede ser culpado. Pero esa dinámica también empuja a México a atrincherarse y proteger a una clase política que nunca había estado tan marcada por sus vínculos con el crimen organizado. Así, el resultado es que todos seguimos perdiendo.

La frontera como escenario electoral

La convención dejó claro que la frontera ya no es un tema de seguridad. Pero sigue siendo un tema de identidad política. Hablar de México no es hablar de política exterior, es hablarle a la base republicana. Es activar emociones. Es reforzar lealtades.

México es el espejo donde Trump refleja su narrativa favorita: “Estados Unidos está bajo ataque.”

Y si Estados Unidos está bajo ataque, entonces él —solo él, el presidente guerrero— puede defenderlo.

La pregunta incómoda: ¿Dónde queda México en todo esto?

El uso indebido de la bandera mexicana y los agitadores que son “idiotas útiles”

La segunda noche el discurso del vicepresidente JD Vance fue interrumpido por una manifestante que había metido debajo de su camisa dos banderas; una palestina y otra mexicana. La intención manifiesta de este exsoldado estadounidense fue protestar con dos elementos que sabía que irritarían a las 20 mil almas presentes y a los millones viendo por televisión.

El agitador, al manipular la bandera mexicana, consiguió lo que quería. El vicepresidente Vance, usó el incidente para adornarse con la concurrencia y decirle al agitador: “Si tanto te gusta México, llévate tu trasero para allá y yo pagaré por tu pasaje”.

El incidente fue reportado en México diciendo que el vicepresidente había maltratado en público a un mexicano. Gran error, el nombre del agitador es Anthony Nwannecka Ifebi, de mexicano no tiene nada… de agitador tiene mucho. 

Nwannecka es conocido por interrumpir mítines políticos, ya se lo hizo también al senador izquierdista Bernie Sanders.

¿Quién envió al agitador, fue gente que quiso ridiculizar al vicepresidente? O, ¿gente que quiso darle al vicepresidente un pedazo de utilería para probar sus credenciales anti-mexicanas?

Conclusión que muerde

Este último incidente me hace concluir lo mismo: “La convención” de Trump en Dallas no habló de México, lo usó, lo convirtió en un personaje de ficción para justificar políticas duras y discursos más duros aún.

Lo importante es para cerrar

Mis amigos, mientras México siga sin responder con claridad, sin exigir respeto, sin construir narrativa propia, seguirá siendo eso: el enemigo perfecto en la historia que otros escriben.

Mientras sigamos escondiendo a los delincuentes tras las cortinas de una soberanía malinterpretada, nos van a seguir usando y cada vez que quieran van a jalarnos la cadenita con lo que les acomode mejor en el momento… y eso va a impedir que en México haya seriedad para acabar con un cáncer de crimen y huachicol fiscal que sigue creciendo.

Para terminar, déjenme decirles que, en Washington, la política cambia cada rato. Pero hay algo que siempre es constante: cuando necesitan un villano, no tienen más que mirar hacia el sur.

Tags relacionados