cancer mama
17 mayo, 2021
Rubén Mendoza
Salud - Educacion - Y - Bienestar - Notas
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Investigadores mexicanos descubren mutación clave para tratar cáncer de mama

UNAM y el Inmegen presentaron uno de los 50 artículos más interesantes del cáncer de mama publicados recientemente, detectaron una mutación que afecta a ocho por ciento de las mujeres en México e Hispanoamérica, y podría ser clave en el tratamiento médico de los enfermos.

Ciudad de México. Hay buenas noticias en materia de salud y ciencia en México, y es que científicos de la UNAM y del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) presentaron uno de los 50 artículos más interesantes del cáncer de mama publicados recientemente, pues detectaron una mutación genética que afecta a ocho por ciento de las mujeres en México e Hispanoamérica, y podría ser clave en el tratamiento médico de quienes padecen esta enfermedad.

La especialista, Sandra Lorena Romero , del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm), y titular del estudio, explicó que se analizó la información genómica de más de 200 pacientes, tratadas en la Fundación de Cáncer de Mama (Fucam), que enfrentan este problema de salud en México y fue comparada con el de afroamericanas, caucásicas (EU y Europa) y asiáticas (usando bases de datos públicas).

El cáncer de mama es la principal causa de tumores en mujeres; expertos calculan que el número de casos podría incrementarse en los próximos años. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), en México, durante 2017, de cada 100 ingresos hospitalarios por cáncer, 24 fueron en mama.

Según el Inegi, 37 de cada cien mujeres en el país padecen cáncer de mama, mientras que en el caso de los hombres es uno de cada cien. Adicionalmente, en el mundo, esta es la neoplasia (formación anormal de tejido ya sea maligno o benigno) más común y representa un problema de salud cada vez más urgente; se espera que 19.7 millones de casos se presentarán en los próximos 10 años.

“Encontramos una mutación en un gen que se llama AKT1-E17K, que participa en la proliferación celular; es decir, que se mantenga creciendo el tumor. En las pacientes que evaluamos está en ocho por ciento, mientras que en otras poblaciones no pasaba de cuatro por ciento”, detalló.

Es importante, agregó Romero Córdoba, porque actualmente se realizan pruebas clínicas con moléculas capaces de inhibir a AKT, lo que significa que podría estar próxima una nueva opción terapéutica.

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De forma adicional hay diferentes patrones, desde el punto de vista molecular, que podrían explicar cómo se genera un cáncer, similar a lo que pasa cuando alguien fuma y desarrolla cáncer pulmonar, reveló la especialista.

Mutaciones

Diariamente en nuestras células ocurren errores o cambios en la secuencia del ADN que requieren ser reparados, y aunque hay policías que los corrigen, se presentan ocasiones en las cuales por alguna razón no hacen su trabajo y dejan acumular estos errores (mutaciones), dando lugar al cáncer, abundó la universitaria.

Hay patrones de mutaciones a lo largo del ADN donde se generan estos errores, en lo que se conoce como firma mutacional. Ejemplo de ellos es la asociada a la falla en la reparación o rotura de las dos cadenas de ADN que ha sido documentada con mayor frecuencia en la población afroamericana.

También identificaron la firma APOVEC, este sistema molecular es parte de una defensa viral que, al alterarse, da pie a mutaciones puntuales; y finalmente, una asociada a la edad, es decir, se espera que a mayor edad de la paciente, mayor la cantidad de este patrón de mutaciones.

“Estas firmas ya sabíamos que estaban en cáncer de mama; sin embargo, vemos que la asociada a la edad, también llamada de reloj, está altamente presente en nuestra población, lo cual no tenía mucho sentido, pues estudios anteriores suelen reportar que las hispanas son más jóvenes que las caucásicas”, precisó la especialista del Departamento de Medicina Genómica y Toxicología Ambiental, del IIBm.

Recordó que en México el cáncer de mama se diagnostica, en promedio, a los 52 años, mientras que en caucásicas a los 62 años; además, en la indagación también reportaron un mayor porcentaje de mujeres menores de 45 años en comparación con las pacientes caucásicas, por lo que ahora una nueva línea de investigación es determinar si el tejido mamario de las mexicanas envejece de forma acelerada con respecto al de otras poblaciones.

Aun sin cáncer, se sabe que el tejido mamario es uno de los que más envejece; es decir, “no hay una correlación directa entre lo que dice el acta de nacimiento y la edad molecular de este tejido”, comentó Romero Córdoba.

“Esto es importante porque no sólo se trata de definir por qué ocurre el cáncer en mujeres cada vez más jóvenes, sino cómo prevenirlo, por ejemplo, a través de cambios en el estilo de vida, dieta, suplementos alimenticios, lo que ayudaría a reducir la carga en el tratamiento de este mal”, reflexionó.

Un último hallazgo de los expertos mexicanos es la identificación de células de acompañamiento del tumor, una de ellas son las poblaciones celulares del sistema inmune, que de forma general se encuentran altamente presentes en un subgrupo llamado triple negativo, pero los autores también observaron una mayor actividad inmune en un subgrupo llamado luminal A, en los tumores provenientes de mujeres mexicanas, esto es relevante pues abre una puerta para buscar nuevas formas de tratamiento.

Código genético de poblaciones originarias

Alfredo Hidalgo Miranda, investigador del Instituto de Medicina Genómica, y coautor del trabajo, destacó que desde hace una década en nuestro país se trabaja en el análisis del código genético de las poblaciones originarias y se ha conformado un banco de datos de pacientes con cáncer.

En este caso, las participantes son mujeres atendidas en el Fucam, en Ciudad de México, quienes no tenían predisposición hereditaria a desarrollar la enfermedad, sino que se presentó de forma esporádica, y con herramientas moleculares se determinó su ancestría a través de la contribución de cada uno de los componentes de poblaciones mexicanas nativas y europeo.

“Aunque no fue seleccionada en el sentido de poblaciones amerindias nativas, sí conocemos cuál es su representatividad en las muestras. Es decir, la alteración que encontramos no se da de forma hereditaria, sino una vez que la persona es adulta”, apuntó Hidalgo Miranda.

El integrante del Laboratorio de Genómica del Cáncer enfatizó que el trabajo, publicado en abril pasado en la revista Nature Communications, es un gran orgullo porque los participantes son de instituciones nacionales: de la UNAM, del Inmegen, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y la Fucam.

“El trabajo ha sido muy bien recibido por la comunidad científica nacional e internacional, y la revista que lo publicó lo considera como uno de los 50 artículos más interesantes del área de cáncer publicados recientemente, lo que demuestra que en México tenemos científicos de muy alto nivel que pueden realizar este tipo de trabajos en el país”, concluyó el investigador.

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