El feminicidio no termina con la muerte de una mujer. Detrás de cada caso quedan niñas y niños que deben enfrentar la ausencia de su madre y un proceso marcado por el duelo, la incertidumbre y, muchas veces, la falta de apoyo del Estado.
Tan solo en 2025, los feminicidios en México dejaron a más de 5 mil niñas, niños y adolescentes en orfandad, una realidad que expone las deudas pendientes del Estado en materia de protección, reparación del daño y restitución de derechos para estas infancias.
Orfandad en México por femincidio
En 2025, los feminicidios en México dejaron a más de 5 mil niñas, niños y adolescentes en orfandad. No son solo cifras: son infancias interrumpidas. Niños y niñas olvidadas, son cumpleaños sin abrazos y noches con miedo.
Esta cifra cambia a cada rato, debido a que el gobierno no tiene el protocolo correspondiente para realizar el conteo; en cuanto los niños se vuelven adultos, prácticamente se olvidan de ellos.
“Una calamidad porque, a pesar de que en la Ley General de Víctimas y el protocolo de atención a niñas y niños de por orfandad por feminicidio, bueno, se dice que la Procuraduría de Protección les tiene que generar un plan de restitución de derechos. Lo cierto es que no hay el recurso”, dijo Rafael Castelán Martínez, presidente del Consejo Directivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México.
El feminicidio no termina en la escena del crimen; se mete en escuelas, en los trámites interminables, en el silencio del Estado. Hay niños que cargan la ausencia todos los días, intentando borrarla para poder sobrevivir.
“Hay niños que lo tienen siempre presente, que lo desdibujan también de su propia realidad”, dijo Rafael Castelán Martínez, presidente del Consejo Directivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México.
La orfandad no solo duele en casa, duele también cuando el Estado abandona: “En el mejor de los casos, las familias se hacen responsables de los niños y las niñas, pero no hay una responsabilidad de Estado, porque al final un feminicidio es que el Estado falló”, mencionó Rafael Castelán Martínez, presidente del Consejo Directivo de la REDIM.
México se olvida de los hijos e hijas víctimas del feminicidio
Hablar de justicia no es solo hablar de sentencias. Es hablar de reparación del daño, de apoyo económico real, acompañamiento jurídico, atención psicosocial. De garantizar que ninguna niña o niño enfrente solo el duelo y la burocracia.
“No es responsabilidad única de la familia sacar adelante a esos niños, que el Estado también es responsable”, mencionó Rafael Castelán Martínez, presidente del Consejo Directivo de la REDIM.
Este 8 de marzo recordemos que detrás de cada mujer asesinada hay una infancia que también fue violentada y una deuda pendiente del Estado.
Hoy, muchos de esos niños ya son adultos. Caminan con la pena de una madre que les falta y con la marca de una violencia que nunca eligieron. Crecieron sin abrazos suficientes y esperando a que el Estado reconozca su responsabilidad.
