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Irán arde: el régimen amenaza y las protestas crecen

Ni el bloqueo de internet ni las amenazas del líder supremo han frenado las protestas en Irán, donde miles salen a las calles en la mayor ola de manifestaciones en los últimos años.

El endurecimiento del control estatal y el bloqueo de las comunicaciones no han logrado contener el descontento social en Irán. En las últimas horas, Teherán y otras ciudades del país volvieron a ser escenario de protestas masivas, impulsadas por generaciones que rechazan décadas de represión política, religiosa y económica.

Las advertencias del líder supremo iraní, quien prometió castigos más severos y la aplicación de la pena capital contra quienes participen en las manifestaciones, no han surtido el efecto esperado. Por el contrario, las calles se convirtieron en un punto de ebullición donde el miedo parece haber cedido terreno al hartazgo.

Lo que comenzó como una protesta por las condiciones de vida se transformó en un desafío directo al régimen, que enfrenta uno de sus momentos más frágiles en años, con señales claras de ruptura entre el poder y una población que ya no se reconoce en el discurso oficial.

El descontento que desbordó las calles de Irán

Las movilizaciones se alimentan de una crisis económica persistente, marcada por la devaluación del rial (la moneda iraní), el encarecimiento de productos básicos y la falta de oportunidades. Estas condiciones empujaron a miles de personas a ocupar avenidas, plazas y zonas estratégicas del país.

Imágenes difundidas de manera fragmentada muestran incendios en la vía pública, ataques contra instalaciones vinculadas al aparato estatal y daños a la televisora oficial, considerada uno de los principales instrumentos de propaganda del régimen. Incluso símbolos nacionales, como la bandera tricolor, aparecieron afectados durante los disturbios.

Estas escenas reflejan una protesta que dejó de ser simbólica y pasó a una confrontación abierta con el poder, en lo que analistas describen como las manifestaciones más intensas de los últimos cuatro años.

Irán en silencio forzado

El bloqueo de internet y de líneas telefónicas ha limitado el flujo de información dentro y fuera del país. En medio de este cerco informativo, las versiones oficiales y las declaraciones internacionales chocan sin posibilidad de verificación inmediata.

Estados Unidos ha señalado que el gobierno iraní habría perdido el control en varias ciudades clave, mientras que las autoridades de Teherán acusan a los manifestantes de vandalizar bancos, hospitales y mezquitas. Ambas narrativas avanzan en paralelo, sin un canal independiente que confirme los hechos.

El lenguaje final del régimen iraní

El cierre de comunicaciones y el discurso de mano dura recuerdan episodios previos en la historia reciente de Irán, donde la respuesta del Estado derivó en represiones violentas, detenciones masivas y ejecuciones. Organismos internacionales advierten que el escenario actual podría repetir ese patrón.

Mientras tanto, el país permanece en tensión, con un régimen que amenaza desde el poder y una sociedad que, pese al miedo, sigue ocupando las calles.

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