Meses antes de los ataques de Estados Unidos en contra de Irán, las calles de Irán ya temblaban; no por misiles, sino por el hartazgo social y las protestas contra el régimen persa.
Estudiantes, madres, trabajadores y jubilados salieron a protestar contra la inflación desbordada y la caída del valor del rial, la moneda nacional persa. La crisis económica golpeó el poder adquisitivo y detonó manifestaciones antigubernamentales en distintas ciudades del país.
¿Qué detonó las protestas en Irán?
El desplome de Irán y el aumento en los precios de productos básicos generaron una ola de indignación; analistas internacionales y reportes de agencias como Reuters documentaron movilizaciones masivas en varias provincias.
En un inicio, el gobierno mostró un discurso conciliador. Sin embargo, ahora extinto líder supremo, Ali Jamenei, calificó a los manifestantes como “alborotadores” y acusó a Estados Unidos e Israel de estar detrás de la agitación social.
De un pacto de cooperación científica a una amenaza nuclear inminente
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) February 28, 2026
La historia entre Irán y Estados Unidos ha llegado a su punto más crítico. Lo que comenzó en 1957 como una alianza para el uso civil de energía atómica se transformó, tras la Revolución Islámica de 1979 y años… pic.twitter.com/3kvv45CZmF
¿Cuántos muertos y detenidos dejó la represión?
Las cifras siguen siendo motivo de controversia. De manera oficial, se reconocieron más de 3 mil fallecidos durante las protestas. No obstante, organizaciones no gubernamentales elevaron el número a más de 7 mil muertos.
Además, denunciaron más de 50 mil personas detenidas, decenas de ellas condenadas a la horca sin procesos judiciales transparentes; también reportaron la detención de menores de edad, situación que llevó a UNICEF a emitir un llamado para la liberación de niños arrestados.
En medio del aumento de víctimas, las autoridades iraníes interrumpieron las comunicaciones e internet, dificultando la verificación independiente de los hechos.
¿Cómo reaccionó Estados Unidos?
El presidente Donald Trump condenó públicamente la represión y aseguró que “la ayuda estaba en camino”, mientras advertía que se analizaban “opciones fuertes” frente a la violencia contra civiles.
La tensión interna no desapareció; fue contenida con fuerza. El descontento social quedó sofocado, pero no resuelto. Meses después, el conflicto escaló a un terreno militar abierto. Hoy, la pregunta persiste: ¿fue la represión interna el verdadero punto de quiebre que condujo a una crisis regional de mayor magnitud?