Las reuniones privadas entre la Secretaría de Gobernación, Morena , el PT y el Partido Verde para sacar adelante la reforma electoral siguen sin dar resultados concretos. A pesar de semanas de negociación, no existe un documento definitivo ni consensos claros.
El reloj avanza y las diferencias internas entre los aliados del oficialismo mantienen el proyecto estancado, mientras los propios legisladores reconocen que sin unidad no hay reforma constitucional posible.
En el centro del conflicto están dos temas clave: la reducción del número de legisladores y el dinero público que reciben los partidos políticos, puntos que hoy dividen al bloque que sostiene a Morena en el Congreso.
Morena admite que el tiempo se agota
El coordinador de los diputados de Morena , Ricardo Monreal, reconoció que las negociaciones avanzan con presión de tiempo y sin garantías de éxito.
Monreal admitió que el plazo para lograr acuerdos vence en febrero y que el entendimiento entre Morena , PT y Partido Verde no está asegurado, pese a los intentos de conciliación impulsados desde el propio gobierno.
La disputa: menos legisladores y más dinero
La pugna central gira en torno al rediseño del sistema político. Morena impulsa una reforma que plantea reducir el número de legisladores y recortar recursos a los partidos, mientras que sus aliados no coinciden en la ruta.
El Partido Verde ha dejado claro que busca un financiamiento parejo, tanto para partidos grandes como pequeños, una postura que choca con el discurso de austeridad que Morena presume públicamente.
El PT cuestiona si la reforma electoral es necesaria
Desde el PT , el coordinador de los diputados, Reginaldo Sandoval, ha ido más lejos: pone en duda la necesidad misma de la reforma electoral en este momento.
Sandoval ha señalado que el debate no es cómo modificar el sistema electoral, sino si realmente se requiere hacerlo ahora, lo que debilita aún más la narrativa de urgencia promovida por Morena .
No hay reforma electoral sin aliados
El propio Monreal ha sido contundente: sin el respaldo del PT y del Partido Verde , Morena no tiene los votos necesarios para aprobar una reforma constitucional.
La aritmética parlamentaria exhibe la fragilidad del bloque oficialista: Morena no alcanza por sí solo la mayoría calificada y depende completamente de aliados que hoy negocian desde una posición de fuerza.
Los aliados saben que tienen “la sartén por el mango”
Desde el PT , Sandoval ha reconocido abiertamente que los tres partidos juntos sí suman, pero por separado no, dejando claro que Morena no puede imponer condiciones.
Esta postura ha generado tensiones internas y evidencia que, lejos de una coalición sólida, el oficialismo enfrenta un pulso de poder interno, donde cada partido busca maximizar beneficios.
Reforma electoral en suspenso
En medio de este escenario, la reforma electoral sigue en veremos. No hay texto final, no hay consenso y tampoco certeza de que el proyecto llegue siquiera al pleno del Congreso.
Mientras el gobierno presume diálogo y acuerdos, la realidad legislativa muestra fracturas, desconfianza y una reforma que, por ahora, no avanza.
Reforma electoral: cuando el pueblo solo queda en el discurso