Desde el 1 de enero, el salario mínimo en México subió 13% por decreto. A primera vista suena como una buena noticia, sobre todo para millones de trabajadores que durante años han visto su sueldo quedarse corto frente al costo de la vida. Sin embargo, en la calle, en los negocios y en los mercados, la historia se cuenta de otra manera.
Pequeños empresarios, comerciantes y consumidores coinciden en algo: el aumento ya se está reflejando en los precios, y eso termina afectando a todos, incluso a quienes reciben el incremento.
Negocios pequeños, los primeros en resentir el golpe del salario mínimo
Benjamín, dueño de una empresa juguetera con más de 40 años de historia, lo explica sin rodeos. En su taller trabajan más de 30 familias, pero hoy el panorama es complicado.
“Llevamos décadas en esto, pero ahora nos vemos afectados por los incrementos al salario mínimo, porque al final no solo sube la nómina, también suben los insumos”, señala.
El problema es que el aumento no llega solo. A la par del salario, también se encarecen materias primas, transporte, servicios y otros gastos que son clave para mantener un negocio a flote. Eso deja a muchos empresarios con una sola opción: subir precios.
“Obviamente tenemos que incrementar el costo de nuestros productos y al final quien paga es el consumidor, aunque no siempre se dé cuenta de todo lo que hay detrás”, añade Benjamín.
Salario mínimo +13%: ¿beneficio o presión económica?
El incremento del 13% al salario mínimo busca mejorar el poder adquisitivo, pero en la práctica muchos aseguran que el efecto es el contrario. Consumidores señalan que el dinero simplemente no rinde más.
Leonardo, padre de familia, lo resume así: “Por más que suban el salario, la proporción sigue siendo diferente. Las familias siguen sufriendo porque no alcanza ni para la canasta básica ”.
Juan coincide: “El aumento de los precios es más alto que el aumento en el salario. ¿Qué podemos hacer?”.
Rosa, compradora habitual de mercados y tiendas, lo vive cada semana: “Aunque te suban el salario, sube todo lo que compras. Vas al mercado y ni el aumento te alcanza ”.
Más impuestos e inseguridad, el combo que asfixia
A este escenario se suma una carga tributaria elevada y el costo de la inseguridad, factores que, según empresarios, hacen cada vez más difícil crear empleos y mantenerlos.
Roberto, restaurantero, advierte que lo que parece un beneficio puede terminar en un efecto contrario: “Esto podría provocar que el trabajador no solo no vea un aumento real, sino que incluso pierda su empleo si la empresa desaparece”.
Para muchos dueños de negocios, estas decisiones impulsan la informalidad, ya que mantener un negocio formal se vuelve cada vez más complicado.