Seguramente cuando piensas en bichos que transmiten enfermedades, te vienen a la mente los típicos mosquitos de toda la vida como el Aedes aegypti, el culpable del dengue, el Zika o el chikunguña. Pero ojo, porque hay otros insectos casi invisibles que también hacen de las suyas sin que nos demos cuenta. Se trata de los Culicoides, mejor conocidos como jejenes o chaquistes, unos diminutos voladores que pueden propagar virus bastante feos como el de Shamonda y aquí te dejamos una guía para que no te tomen desprevenidos.
¿Qué es el virus de Shamonda y cómo se transmite?
El virus de Shamonda es un arbovirus perteneciente a la familia Peribunyaviridae y al género Orthobunyavirus. Es un agente patógeno estrechamente emparentado con otros virus transmitidos por dípteros, como el virus Schmallenberg y el virus Oropouche. La infección se transmite principalmente a través de la picadura de dípteros hematófagos infectados, actuando el virus en ciclos de transmisión que involucran a huéspedes mamíferos y vectores voladores. En el ser humano y el ganado, la picadura de una hembra de jején infectada introduce el virus en el torrente sanguíneo, desencadenando cuadros febriles, malestar general, dolor muscular y de cabeza, con manifestaciones clínicas muy similares a las del dengue u otras fiebres tropicales.
¿Qué son los mosquitos Culicoides o jejenes y qué enfermedades transmiten?
Los Culicoides son pequeños insectos dípteros pertenecientes a la familia Ceratopogonidae, conocidos comúnmente como "jejenes", "mosquitos polvorilla", "chaquistes", "maruim" o biting midges en inglés. Aunque popularmente se les denomina "mosquitos", son dípteros de tamaño diminuto (entre 1 y 5 milímetros). Las hembras de esta especie son hematófagas y requieren la sangre de mamíferos, aves o reptiles para desarrollar sus huevos. Además de ser el vector biológico de los virus del grupo Shamonda y del virus Oropouche (Culicoides paraensis), transmiten importantes patógenos en el ámbito veterinario y de salud pública, tales como el virus de la Lengua Azul (Bluetongue virus), el virus Schmallenberg y la peste equina africana.

¿Cómo se relacionan los mosquitos Culicoides con shamonda?
La relación entre los Culicoides y el virus de Shamonda radica en que estos insectos actúan como el vector biológico principal para la propagación y mantenimiento del virus en el ambiente. Al alimentarse de la sangre de huéspedes infectados, las hembras de Culicoides adquieren el virus, permitiendo que este se replique en sus glándulas salivales y sea inoculado en nuevos huéspedes susceptibles durante subsiguientes picaduras. Su capacidad de desplazamiento por el viento y su hábito de picar a diversas especies facilitan la dispersión geográfica del virus de Shamonda y la aparición de brotes en áreas tropicales y rurales.
¿Cómo identificar a los mosquitos Culicoides?
A diferencia de los mosquitos comunes como el Aedes aegypti, los Culicoides poseen características anatómicas particulares:
- Tamaño reducido: Miden entre 1 y 5 milímetros, lo que los hace casi invisibles a simple vista y les permite atravesar las mallas o mosquiteros convencionales.
- Patrón de las alas: Presentan alas moteadas o con manchas oscuras y claras visibles bajo microscopio o lupa, a diferencia de las alas transparentes de otros dípteros.
- Picadura dolorosa: Su picadura es notablemente más dolorosa que la de un mosquito común debido a su aparato bucal cortador-chupador, que suele generar un pequeño hematoma y reacciones alérgicas o picazón intensa.
- Comportamiento de vuelo: Se desplazan en pequeñas nubes o enjambres, principalmente al atardecer, durante la noche o en días muy nublados y con poco viento.
¿Cómo prevenir el contacto con los mosquitos que transmiten el shamonda u otra enfermedad?
Para reducir la exposición a los Culicoides y mitigar el riesgo de infección por el virus de Shamonda u otros arbovirus, las autoridades sanitarias y OMS recomiendan aplicar medidas de protección personal y de control ambiental:
- Uso de barreras físicas adecuadas: Emplear ropa de manga larga, pantalones gruesos e instalar mosquiteros de malla ultrafina (con un tejido inferior a 1 mm) para evitar que atraviesen las ventanas o camas.
- Aplicación de repelentes: Utilizar repelentes cutáneos registrados (con DEET, Icaridina o IR3535), siguiendo estrictamente las instrucciones de la etiqueta.
- Eliminación de criaderos: Limpiar y drenar suelos fangosos, acumulación de materia orgánica, hojas en descomposición y charcos de agua estancada alrededor de viviendas y corrales.
- Evitar horarios de mayor actividad: Reducir la permanencia en espacios abiertos o cerca de vegetación densa y zonas húmedas durante el atardecer y las horas nocturnas.
