La vida de Daniel Alvarado se partió en dos la madrugada del 18 de abril de 2015. Viajaba como pasajero sobre la Costera Miguel Alemán, en el tramo hacia el Zócalo, cuando la conductora, que viajaba en estado de ebriedad, perdió el control en la curva del Fuerte de San Diego, en Acapulco.
El auto volcó e impactó contra el muro histórico. Daniel sobrevivió, pero el diagnóstico fue devastador: daño completo en la médula espinal. A los 26 años, quedó parapléjico.
La recuperación de Daniel Alvarado: Del “pozo oscuro” a la fuerza
El accidente no solo le quitó la movilidad de las piernas; lo hundió en una depresión profunda. Llegó a pesar más de 100 kilos y confesó en Hechos AM que tuvo pensamientos suicidas. “Toqué fondo... estuve cuatro años en depresión, sin ganas de hacer nada”, narró.
“Después del accidente, mi vida cambió por completo. Pasé años en depresión, con pensamientos oscuros, incluso atentando contra mi propia vida. Me aislé, me descuidé y perdí el rumbo. Pero en medio de todo eso, decidí hacer algo por mí”, relata.
Pero en medio de la oscuridad, Daniel decidió usar ese fondo “como trampolín”. Buscó una disciplina que dependiera solo de él y encontró la calistenia: el arte de dominar el cuerpo usando el propio peso.
Rumbo al doble Récord Guinness
Hoy, ese mismo hombre que pensó que su vida había terminado en la Costera, se está preparando para un hito mundial. Daniel anunció que busca romper dos Récords Guinness en calistenia adaptada.
A través de su proyecto “Calistenia Sobre Ruedas”, demuestra que la silla no es una prisión, sino una herramienta.
“El límite es mental. Si lo piensas y lo crees, lo puedes lograr”, asegura el atleta que logró cambiar las lágrimas de la tragedia por el sudor de la gloria.
Para Daniel, la calistenia no tiene límites. “Es universal. La pueden hacer personas de 70 años, personas con síndrome de Down, personas como yo. No importa la condición, importa la voluntad. La idea es salir adelante”.