Un vórtice polar es el fenómeno que está acaparando la atención de los meteorólogos y que seguramente dominará la conversación climática en lo que resta del 2026. Básicamente, se trata de una extensa área de baja presión y aire congelado que gira en contra de las manecillas del reloj sobre los polos de la Tierra. Siempre está ahí: pierde fuerza en el verano y recobra toda su intensidad durante el invierno.
¿Por qué se fractura y congela ciudades enteras?
La doctora Christian Domínguez Sarmiento, investigadora de la UNAM, da la clave para entender lo que está pasando. Cuando este remolino funciona con normalidad, el aire helado se queda confinado en los polos. El problema surge cuando el vórtice se rompe o se divide. Al fracturarse, una parte de esa enorme masa con temperaturas extremas se escapa hacia el sur, impulsada por la corriente en chorro.
Esto ya ocurrió en años como 2013 y 2014, castigando severamente a ciudades como Chicago. Aunque sus habitantes lidian con el frío bajo cero cada año, estas divisiones del vórtice traen un nivel de congelamiento para el que nadie está realmente preparado.
Una alteración histórica que amenaza al mundo este 2026
Aquí entra el dato que tiene en alerta a los expertos. El doctor Judah Cohen, científico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), advierte que los pronósticos revelan una alteración inusualmente temprana. El vórtice ya da señales de estirarse y debilitarse antes de lo previsto, apuntando a convertirse en la ruptura más rápida de la que se tenga registro.
Si esto continúa, la perturbación modificará los patrones climáticos, abriendo la puerta a nevadas intensas y olas gélidas sobre Estados Unidos, Europa y gran parte de Asia entre finales de noviembre y diciembre.
El choque definitivo contra El Niño
A pesar de las proyecciones heladas, el impacto final sigue siendo una moneda al aire. ¿La razón? El fenómeno de El Niño está activo y su naturaleza favorece inviernos mucho más suaves y cálidos, especialmente en Norteamérica.
Por lo tanto, nos espera un auténtico choque de fuerzas en la atmósfera. Los especialistas recomiendan no caer en el pánico, pero sí aprovechar estos días para revisar los pronósticos locales y tener listos los abrigos más pesados por si el Ártico gana la batalla.
