Según la creencia popular, el éxito de las personas depende de rutinas extremas, como levantarse a las 5 de la mañana o entrenar intensamente todos los días. Sin embargo, la psicología propone que adquirir tres simples hábitos ayuda a gestionar de manera inteligente la energía y así lograr un 100% para lograr exitosamente cada meta que la persona se propongas.
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El reconocido psicólogo organizacional, Adam Grant, sostiene que la clave no está en el sacrificio extremo, sino en la agilidad mental y la gestión de la energía. Para el experto, el alto desempeño es el resultado de hábitos que cualquiera puede entrenar.
¿Cómo alcanzar el éxito, según la psicología?
De acuerdo a lo que dice Adam Grant, profesor estrella de la Escuela de Negocios Wharton, de la Universidad de Pennsylvania y quien se especializa en estudiar cómo las personas encuentran sentido a su trabajo y mejorar la productividad sin sacrificar el bienestar, la clave está en la combinación de carácter, generosidad y agilidad mental de una persona.
Es por eso que la invitación es prácticamente sencilla, porque demanda cambiar hábitos diarios por otros que ayudarán a enfocarnos mejor.
¿Cuáles son los hábitos que te llevan al éxito?
El experto en psicología pone de relieve los 3 hábitos que pueden llevar a una persona a tener éxito. En primer lugar, Grant afirma que definir objetivos claros y medibles hace que las personas exitosas no "trabajan mucho", trabajan con foco. Hay que adoptar el hábito de revisar las metas constantemente para ajustar la estrategia y no perder tiempo en tareas que no mueven la aguja.
La otra clave es priorizar la habilidad de descartar lo que distrae. En este caso, se debe aplicar el hábito o el arte de decir “no”. En este punto, Grant enfatiza que proteger el tiempo propio de compromisos vacíos es vital para mantener la creatividad y el rendimiento.
Por último, según la psicología, hay que saber tomar los errores como fuente de datos. En lugar de evitar el fracaso, los perfiles de alto desempeño lo ven como una lección técnica, por lo que la capacidad de aprender de un traspié, sin que afecte el ego, es lo que permite una evolución constante.
