Alzar la voz puede parecer para muchos tutores una reacción instintiva ante una travesura o una conducta indeseada de un perro. Pero lo que para los humanos es un simple grito, para los canes puede convertirse en una experiencia profundamente estresante.
La ciencia del comportamiento animal ha estudiado cómo los perros interpretan el tono, el volumen y la intención emocional detrás de nuestras palabras. Especialistas en etología y adiestramiento coinciden en que los canes no comprenden el lenguaje humano como tal, pero sí son expertos en leer señales emocionales.
Así es como el tono de voz, la postura corporal y la energía que transmitimos influyen directamente en su estado emocional. Los expertos advierten que gritar puede tener consecuencias más profundas de lo que se cree.
¿Qué puede sentir un perro cuando le gritas?
De acuerdo con la doctora Karen Overall, veterinaria especializada en comportamiento animal y autora de Manual of Clinical Behavioral Medicine for Dogs and Cats, los perros responden más al tono emocional que al contenido de las palabras. Cuando una persona grita, el animal puede experimentar:
- Miedo: el aumento repentino del volumen activa su sistema de alerta. El perro puede percibir el grito como una amenaza directa.
- Estrés: se eleva el cortisol (hormona del estrés), especialmente si los gritos son frecuentes.
- Confusión: muchas veces el animal no logra asociar el grito con la conducta específica que generó el enojo.
- Inseguridad: puede comenzar a mostrarse más retraído o temeroso en presencia de su tutor.
- Conductas evitativas: algunos perros bajan la cabeza, esconden la cola, se alejan o incluso se esconden.
- Reactividad: en ciertos casos, el miedo puede transformarse en respuestas defensivas como gruñidos o ladridos.
El etólogo español Jordi Ferrer explica que los perros son animales sociales que buscan estabilidad y coherencia en su grupo. Cuando el referente humano grita, el vínculo puede resentirse, ya que el animal percibe una ruptura en la seguridad emocional.
@patitasinteligentes ¿Le gritas a tu perro cuando se porta mal? 😔 Créeme, no lo haces por maldad… lo haces porque nadie te enseñó otra forma. Pero los gritos no educan, solo asustan. Cuando alzas la voz, tu perro no entiende la orden, solo siente miedo y confusión. Y ese miedo se acumula… hasta convertirse en ansiedad, desobediencia o estrés. 🐾 Educar no es imponer, es guiar. Y cuando entiendes cómo funciona su mente, descubres que el amor, la paciencia y el refuerzo positivo transforman más que cualquier castigo. 💛 📘 En mi ebook “El Arte de Educar un Corazón Canino” te enseño paso a paso cómo comunicarte con tu perro desde la calma, crear conexión y lograr obediencia real sin gritos ni frustración. 👉 Descárgalo desde el enlace en mi perfil y empieza hoy la transformación que tu peludo necesita. 🐶✨ #educacioncanina #refuerzopositivo #conexioncanina #perrosfelices #patitasinteligentes ♬ Live Your Beautiful Life - Gray Griggs
¿Cómo revertir esta situación de gritarle frecuentemente al perro?
La buena noticia es que el vínculo puede fortalecerse con cambios en la forma de comunicación. Los expertos recomiendan:
- Usar refuerzo positivo: premiar las conductas deseadas con caricias, palabras suaves o premios ayuda a que el perro entienda qué se espera de él.
- Mantener un tono firme pero calmado: no es necesario gritar para marcar límites. Una voz clara y segura resulta más efectiva.
- Ser coherente y consistente: las órdenes deben ser siempre las mismas para evitar confusión.
- Corregir en el momento adecuado: si la conducta ocurrió minutos antes, el perro no entenderá la reprimenda.
- Trabajar la paciencia: el adiestrador estadounidense Cesar Millán ha señalado en múltiples ocasiones que la energía que proyecta el humano influye directamente en el equilibrio del perro.
- Consultar a un profesional: si existen problemas de conducta persistentes, un etólogo o educador canino puede orientar estrategias personalizadas.
La Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) respalda el uso de métodos de entrenamiento basados en recompensas, ya que fomentan confianza y reducen el estrés. Más que disciplina basada en el miedo, los especialistas coinciden en que los perros necesitan guía, constancia y un entorno emocional estable.
@bilinkis Tu perro no necesita palabras. Habla con gestos, con miradas, con rituales que repite desde hace años. Lo que vos llamás costumbre, él lo vive como confianza. Y lo que para vos es un juego, para él es amor.
♬ original sound - Santiago Bilinkis
