El maquillaje es una de las técnicas más favorecedoras para lucir de la mejor manera por lo que una de las tendencias que se está utilizando es el strobing, que busca hacerte ver radiante como si te diera el brillo del sol. Este consiste en resaltar el rostro utilizando la luz de un iluminador.
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La técnica potencia los puntos donde la claridad incide de forma natural en tu piel. De esta manera se busca un acabado glow y que aporta un look fresco, ideal para lograr un aspecto saludable.
¿Cómo lograr la técnica de maquillaje strobing?
Puntos clave para resaltar tus facciones
El primer paso es identificar los relieves de tu rostro, donde la luz llegaría primero. Tienes que colocar el iluminador en los lugares correctos, para lograr que esas zonas se proyecten hacia adelante, ganando volumen de forma inmediata. Estas son las zonas estratégicas para iluminar:
Arco de la ceja: un toque justo debajo del final de la ceja abre tu mirada y ayuda a levantar el párpado.
Puente de la nariz: traza una línea muy fina para estilizar el tabique y dar una apariencia más definida al perfil.
Parte superior de los pómulos: deposita el producto sobre el hueso para elevar la mejilla y dar un aspecto más firme.
Arco de Cupido: resalta el relieve sobre tu labio superior para que tu boca gane volumen sin necesidad de perfiladores.

Elige el producto según tu tipo de piel
Aquí entra en juego lo que buscas si es más hidratación o más duración. Ante esto tienes que tener en cuenta que el strobing funciona mejor cuando lo adaptas a tu cutis para que el brillo no se vea artificial.
Iluminadores líquidos o en crema: logran un efecto jugoso. Se funden con el cutis y resultan mejores opciones para pieles secas o maduras.
Polvos compactos: ofrecen un impacto mayor y suelen durar más horas intactos. Son la opción más segura para pieles mixtas, ya que permiten añadir brillo sin aportar más grasa a la piel.
Pasos para un resultado natural
Lo importante es que te enfoques en el difuminado por lo que el proceso es el siguiente:
Empieza con muy poco producto y añade más solo si es necesario. Es mucho más fácil sumar luz que intentar quitarla.

Con la yema de tus dedos vas a aplicar los productos en crema; con el calor se integrarán mejor. Para los polvos, utiliza una brocha pequeña de pelo suave.
Utiliza una brocha limpia para suavizar los bordes y que no haya cortes evidentes. La luz debe aparecer cuando giras la cabeza y ser invisible cuando estás de frente.
Por último, asegúrate de que tu frente y los laterales de la nariz estén libres de brillos para que los puntos de luz destaquen. En este caso lo puedes sellar con polvos traslúcidos.
