Manuel no tiene por qué darle explicaciones a su hermana Liliana y no le parece que los tache, a él y a su esposa, de rateros. Incluso, Liliana debería estar agradecida con ellos, pues es su mujer quien le compra todo lo que necesita a su madre, cuando es responsabilidad de Liliana. Manuel tomó la decisión de negarle la entrada a Liliana en su casa porque sólo va para echar pleito.