La psicología es una ciencia que estudia la conducta y los procesos mentales de los individuos o grupos humanos en distintas situaciones, según define la Universidad Privada Telesup (Perú). Esta casa de estudios añade que esta disciplina se encarga de conocer qué ideas afloran en la mente del paciente y cómo estas influyen en su respuesta emocional y conductual.
Lo señalado nos permite entender que un psicólogo se encarga de ayudar a las personas a enfrentar los problemas de la vida y de salud mental. Estos profesionales cuentan con una amplia gama de técnicas basadas en investigaciones científicas que fueron desarrolladas por una gran cantidad de expertos como la psicoanalista austriaca Melanie Klein.
¿Quién fue Melanie Klein?
Melanie Klein fue una destacada psicoanalista, considerada una de las figuras más influyentes en el desarrollo del psicoanálisis infantil y la teoría de las relaciones objetales. Fuentes relacionadas al campo de la psicología señalan que, aunque no poseía un título universitario formal en medicina o psicología, su aguda capacidad de observación clínica le permitió revolucionar la disciplina al enfocar sus estudios en las etapas más tempranas del desarrollo psíquico y emocional de los infantes.
Su innovador método de análisis a través del juego con niños pequeños le valió el reconocimiento internacional y la integró formalmente en la Sociedad Psicoanalítica de Viena y posteriormente en la Sociedad Británica de Psicoanálisis. Melanie Klein postuló que la vida emocional y fantasmática de los niños comienza desde el nacimiento mismo.
Melanie Klein y una frase
Lo señalado anteriormente es parte del legado de Melanie Klein en el ámbito de la psicología. Sin embargo, sus aportes son muchos y significativos por lo que en muchas ocasiones podemos encontrarnos con premisas de su autoría que son dignas de ser analizadas.
“El equilibrio no significa evitar conflictos, implica la fuerza de tolerar emociones dolorosas y poder manejarlas” es una de las frases de Melanie Klein con la que sentencia que el equilibrio emocional no se trata de evitar los problemas o buscar una paz ficticia sin contratiempos, sino de desarrollar la fortaleza interna necesaria para tolerar las frustraciones, la angustia y el dolor psíquico sin quebrarse ni recurrir a mecanismos de defensa rígidos.
Esta frase de la psicoanalista austriaca mantiene absoluta vigencia en la actualidad, ya que la salud mental contemporánea valora la resiliencia y la gestión emocional por encima de la autoexigencia de estar siempre bien.
