En el más reciente juego por la recompensa el premio fue mucho más que una dona y un café frío. Esta vez, los sobrevivientes lucharon con todo por algo que toca el alma: un video de algún familiar. En medio del hambre, el cansancio y la soledad, unas palabras desde casa pueden ser la mayor motivación para seguir resistiendo. El reto fue intenso, pero la emoción lo superó todo.