Si estás a bordo de un avión, probablemente nadie lo conozca mejor que las azafatas. Saben qué hay en cada lugar y cómo se acomoda cada uno de los rincones. Por ello, tienen conocimiento de cuáles son los espacios más sucios, dado que, si bien se higienizan de un vuelo a otro, pueden quedar contaminados por el tacto de otros pasajeros.
Lo cierto es que, muchas veces, pasan solo minutos entre que un avión aterriza y vuelve a despegar, por lo que no queda demasiado tiempo para la limpieza. En tanto, en un artículo de la revista Travel+Leissure, se especifican los cinco lugares más sucios de las aeronaves, según la experiencia de las asistentes de vuelo.
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Los cinco lugares más sucios del avión
- La carta de instrucciones. Cuando abordas el avión y te sientas finalmente en tu lugar, es muy probable que veas una carta de instrucciones en el bolsillo del asiento delantero. Allí, encontrarás las medidas de emergencia de la aeronave y hasta quizás te encuentres con alguna publicidad de la aerolínea. De acuerdo con las azafatas, estos cartones no tienden a ser higienizados, por lo que la recomendación es lanzarles un poco de alcohol en gel, o por lo menos pasarles una toallita húmeda.
- Los compartimentos superiores. Si llevas equipaje de mano, sí o sí necesitarás abrir estos compartimentos, que rara vez los limpian. La sugerencia aquí también es lavarse las manos luego de manipularlos.
- Las mesas plegables. A la hora de comer, las azafatas te pedirán que bajes la mesa ubicada en la parte trasera del asiento delantero, pero tienes que saber que este lugar cuenta con casi ocho veces más bacterias por pulgada cuadrada que el segundo lugar más sucio del avión, el botón de ventilación del techo. Así lo detalló un estudio de 2015 realizado por Aftermath.
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- Las fundas de los asientos. Las azafatas admiten que no siempre se cambian o lavan. Allí, todos los pasajeros apoyan sus cabezas, por lo que tienen más suciedad de la que puedas imaginar.
- La traba del baño. No hace falta explicar por qué este lugar puede ser uno de los más sucios. Si bien los inodoros se higienizan entre vuelo y vuelo, no así las partes de la puerta. Lavarse las manos siempre es una buena alternativa.