Don Justino está muy enfermo y sus hijos no le quieren, no le hacen caso ni los apoya. A pesar de eso, Justino no es una persona rencorosa y ama mucho a sus hijos. Justino tiene mucho miedo de ir al doctor porque teme que por ser alfarero tenga plomo en la sangre. Mientras don Justino va al medio, su hijo menor se mete en problemas con unos mafiosos y termina robando la alfarería de su papá.
No te pierdas ni un solo capítulo de A cada quien su Santo