Kanye West volvió a los titulares tras perder un juicio civil contra su exempleado Tony Saxon, quien trabajó en la remodelación de su lujosa mansión en Malibú.
Un jurado del Tribunal Superior de Los Ángeles determinó que el rapero deberá pagar 140.000 dólares en concepto de daños vinculados principalmente a gastos médicos derivados de una lesión sufrida durante las obras en la propiedad. La decisión llega después de un proceso de varias semanas en el que Saxon alegó incumplimiento de contrato, despido injustificado y condiciones laborales peligrosas, aunque no todas sus reclamaciones prosperaron ante el jurado.
Kanye West ha sido acusado de drogar y agredir a su antigua asistente en una sesión de grabación
Según la demanda, Saxon aseguró que West le prometió un pago semanal de 20.000 dólares dentro de un acuerdo firmado en 2021 para encargarse de la remodelación integral de la casa frente al mar. El trabajador sostuvo que solo recibió un pago inicial de 20.000 dólares y otros 100.000 dólares destinados a cubrir gastos de construcción, cifra que consideró insuficiente frente al volumen de trabajo y a las largas jornadas en la residencia.
Además, afirmó que sufrió lesiones en cuello y espalda mientras realizaba las labores.
La defensa de Kanye West respondió que los registros bancarios demostrarían pagos por un total de 240.000 dólares, argumentando que sí se había cumplido con las obligaciones financieras pactadas. Sus abogados también cuestionaron la gravedad de las lesiones, señalando que el demandante no siguió un tratamiento médico constante y presentando videos donde se le veía moviéndose con aparente normalidad tiempo después del supuesto accidente.
Aun así, el jurado consideró que el exempleado merecía una compensación por los daños sufridos, fijando la cifra en 140.000 dólares, sin conceder los montos millonarios que el demandante buscaba inicialmente.
A su vez, Kanye West deberá cubrir los honorarios de los abogados de Saxon y los costos judiciales del proceso, lo que eleva el impacto económico del juicio más allá de la cifra de la multa. Aunque el monto es menor a los 1.7 millones de dólares que se habían solicitado, el veredicto representa un nuevo revés legal para el artista en un momento en el que ya enfrenta demandas y controversias en otros frentes.
Para un artista que ha visto marcharse contratos millonarios con marcas globales en los últimos años, cada nuevo conflicto jurídico es otro golpe a su imagen que ha ido deteriorándose entre la ola de polémicas recientes.
Nueva polémica para la vida de Kanye West
El juicio con su exempleado se suma a una larga lista de polémicas que han golpeado la reputación de Kanye West, especialmente sus reiterados comentarios antisemitas que provocaron el rompimiento de alianzas con empresas como Adidas y la pérdida de acuerdos en la industria.
Organizaciones de derechos civiles y grupos comunitarios han señalado cómo el rapero ha difundido estereotipos y símbolos de odio, incluyendo elogios a Hitler y el uso de imágenes relacionadas con la esvástica, lo que detonó campañas de boicot y fuertes críticas en redes sociales y medios. Estos episodios no solo dañaron su marca Yeezy y su valor comercial, sino que también deterioraron relaciones con muchas otras marcas.
Kanye West, ahora Ye, entra en nuevo capítulo
En meses recientes, Kanye ha intentado enviar un mensaje de reinvención, tratando de limpiar su nombre y relanzar su carrera musical. Publicó una carta de disculpa a página completa en The Wall Street Journal, donde reconoció que sus declaraciones antisemitas afectaron vínculos familiares, amistades de años y su credibilidad ante el público.
En entrevistas posteriores, incluida una conversación con Vanity Fair, admitió que sus palabras fueron “impulsivas” y que subestimó el daño causado a las comunidades a las que atacó, así como a las personas cercanas que se vieron obligadas a tomar distancia.
Para la industria, cada nueva controversia legal, como este juicio que derivó en la multa de 140.000 dólares al exempleado, se convierte en un recordatorio de los riesgos asociados de trabajar con West. Sellos discográficos, plataformas de streaming, promotores de conciertos y marcas de moda evalúan no solo la potencia creativa del artista, sino también la posibilidad de que futuras crisis de imagen afecten las relaciones y, por ende, derive en pérdidas económicas.
