La segunda temporada de The Last of Us nos dejó heridas profundas con la inesperada muerte de Joel, pero también despertó una expectación palpable por lo que vendrá. El séptimo episodio, titulado Convergence, marcó un punto de quiebre emocional y narrativo, dejando a los espectadores con el corazón en vilo y la mente llena de preguntas.