El envejecimiento activo se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales dentro de la medicina preventiva contemporánea y la gerontología moderna para garantizar una excelente calidad de vida en las etapas avanzadas. Lejos de requerir costosas membresías en gimnasios especializados o entrenamientos extenuantes de alta intensidad, los expertos señalan que la clave para frenar el deterioro orgánico radica en la constancia diaria y en la estimulación neuromuscular adecuada.

El Doctor Rodrigo Arteaga, cirujano referente en fisiología, metabolismo, nutrición, ejercicio, sueño, salud cerebral, prevención y longevidad pone el foco principal en dos actividades sumamente accesibles que cualquier persona puede realizar sin importar su edad o condición física previa. En primer lugar, caminar a paso ligero durante al menos treinta minutos diarios se consolida como el ejercicio cardiovascular por excelencia para proteger el sistema circulatorio, regular la presión arterial y mantener el peso corporal en rangos saludables. Este hábito aeróbico de bajo impacto estimula la oxigenación cerebral y disminuye drásticamente los marcadores inflamatorios asociados con las enfermedades crónicas degenerativas más comunes.
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Los otros dos 'curiosos' ejercicios que recomiendan los especialistas
La práctica constante de ejercicios de equilibrio a una pierna estimula de manera directa el sistema vestibular y obliga a la musculatura profunda del abdomen y de las extremidades inferiores a trabajar en perfecta sincronía. Arteaga, remarcó la importancia de hacer ejercicios de equilbrio diariamente e hizo énfasis en los momentos de la vida cotidiana donde se pueden hacer "Puedes hacerlo mientras te lavas los dientes o esperas tu café. También puedes caminar poniendo un pie justo adelante del otro, como caminando por una línea recta imaginaria o haciendo ejercicios de fuerza sobre una sola pierna. Cada vez que haces esto, tu cerebro practica cómo mantenerse estable, cómo corregir tu postura y cómo reaccionar cuando empiezas a perder el equilibrio. Y esto importa porque una caída puede cambiar por completo la vida de una persona".
El tercer pilar dentro de esta triada de la longevidad que menciona Arteaga, incluye rutinas básicas de fuerza orientadas a preservar la potencia funcional de los grandes grupos musculares. El especialista, aseveró "Ese estímulo le da una señal a tu músculo para que crezca y también fortalece tus huesos. Además, cuando tus músculos se contraen, liberan unas sustancias llamadas mioquinas que benefician muchas partes de tu cuerpo, incluyendo tu cerebro, donde incluso puede ayudar a mejorar ciertos procesos cognitivos como la memoria".












