Mientras especialistas en longevidad dan consejos de alimentación, ejercicio y descanso para vivir más años, la ciencia busca comprender por qué algunas personas superan el siglo de vida con buena salud. Nir Barzilai explica que aunque parezcas más joven, puede que no estés sano.
Así como expertos en longevidad hablan de entrenar fuerza, Nir Barzilai, gerontólogo israelí y director del Instituto de Investigación sobre el Envejecimiento de la Escuela de Medicina Albert Einstein, centra sus estudios en los mecanismos biológicos que permiten a ciertos centenarios conservar una buena condición física y cognitiva.
La explicación de la frase de Nir Barzilai
Barzilai sostiene que la apariencia juvenil no garantiza un organismo saludable. “Que parezcas joven no significa que estés sano”, explicó. Se refirió a los tratamientos estéticos y los productos que prometen combatir los signos visibles del envejecimiento.
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Para el especialista, las cremas y el bótox no detienen el deterioro interno del cuerpo. Por eso, considera más importante investigar los procesos que provocan el envejecimiento celular y las enfermedades asociadas. Su equipo estudia a personas centenarias para identificar variantes genéticas que podrían ayudar.
El investigador también señala que la longevidad depende de una combinación de genética y ambiente. En algunos centenarios, la herencia genética parece tener un peso especialmente importante.
Consejos y mejores frases de Nir Barzilai
El gerontólogo advierte sobre el consumo de suplementos multivitamínicos sin evidencia suficiente. Según explicó, faltan datos que respalden sus beneficios y existen dudas sobre las posibles interacciones entre productos.
Barzilai también destaca las desigualdades sociales que afectan la salud. En distintas ciudades, las personas con menos recursos pueden vivir entre 10 y 20 años menos que las más ricas, en parte por las dificultades para acceder a alimentos saludables y espacios para hacer ejercicio.
Sobre el futuro de la investigación, Barzilai considera que todavía existe margen para ampliar la esperanza de vida máxima humana, que sitúa estadísticamente en unos 115 años. Sin embargo, cree que superar ese límite requerirá avances científicos que aún podrían tardar décadas.
Su enfoque apunta a una meta concreta: no basta con sumar años, sino que es fundamental conservar la salud durante el envejecimiento.











