Tom Brady, leyenda de los New England Patriots y siete veces campeón del Super Bowl, ha dejado claro que está “muy feliz jubilado” de la NFL, pero eso no impidió que sondeara la idea de un nuevo regreso al emparrillado. En una entrevista con CNBC, el quarterback de 48 años admitió que preguntó a la NFL cómo podría funcionar su retorno, sabiendo que ahora comparte un rol muy distinto: el de propietario minoritario de los Las Vegas Raiders.
La posibilidad de jugar como jugador/propietario lo coloca en un escenario único en la historia moderna de la liga, algo que intriga a fanáticos y analistas, pero que genera resistencia en la oficina de la NFL. Brady reconoció que, pese a sentirse físicamente capaz de competir, las condiciones para un regreso son tan complejas que, por ahora, es más una curiosidad que un plan concreto.
Por qué la NFL no apoya la idea del regreso de Tom Brady
Desde la sede de la NFL subrayaron que un regreso de Tom Brady como jugador activo sería prácticamente imposible mientras mantenga su participación accionaria en los Raiders. Una fuente de la liga explicó a CNBC que, de manera formal, el astro tendría que vender su porcentaje de los Raiders antes de siquiera poder solicitar salir de su retiro.
Además, la liga mencionó que un caso de player/owner traería complicaciones severas con el tope salarial, la equidad competitiva y el conflicto de intereses entre decisiones deportivas y financieras. Esas preocupaciones explican por qué la idea no fue bien recibida en los círculos de la NFL, a pesar del cariño que muchos still sienten por el legado de Brady.
Tom Brady no solo es exestrella de los Patriots, sino también inversor de lujo en la franquicia de los Las Vegas Raiders. En 2024, los propietarios de la NFL aprobaron su entrada como socio minoritario, con un 5% del club, consolidando una asociación clave con el grupo de Mark Davis.
Brady ha descrito su participación como de largo plazo y tras bambalinas, enfocada en la estrategia global y en el desarrollo del equipo, no en estar en el banquillo. Ese puesto de propietario alimenta el interés por su posible regreso, pero también es precisamente el que ha puesto trabas a cualquier intento de volver como jugador activo.
Antes incluso de pensar en un eventual regreso al campo, el estatus de Brady como accionista de los Raiders generó problemas directos en su rol de comentarista para FOX Sports. La NFL estableció restricciones claras: no puede entrar a instalaciones de otros equipos, asistir a prácticas, ni participar en reuniones de producción en persona o vía virtual.
También se le limitó la capacidad de criticar a árbitros o clubes, algo que afecta la libertad editorial de un analista de su nivel. Si bien puede seguir narrando partidos desde la cabina, gran parte del trabajo de investigación y entrevistas con figuras de la liga quedó cercenado, lo que muestra de antemano el tipo de fricciones que genera que un exjugador sea ahora propietario.
