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¡Increíble! El objeto MÁS INESPERADO de Messi que Inter Miami pone en venta

Por qué el contrato de Lionel Messi en la MLS sería imposible en Europa

El contrato de Messi en la MLS rompe el molde: así funciona el tope salarial y por qué Europa negocia a sus estrellas de otra manera

Messi Inter Miami
El contrato de Messi con el Inter Miami es tan lucrativo gracias a que está estructurado por capas y contempla múltiples beneficios que en Europa serían imposibles|Reuters

Lionel Messi no firmó un contrato normal cuando eligió a Inter Miami, y esa es la primera gran diferencia que explica por qué su caso sacudió al negocio del futbol en Estados Unidos. En la MLS, el salario de una estrella no se entiende solo por la cifra final, sino por la manera en que la liga regula cuánto puede impactar ese acuerdo dentro del armado total de la plantilla. Mientras en Europa la conversación suele arrancar con el poder económico del club, en la MLS primero aparece una palabra que cambia todo, el tope salarial. Ahí está la clave del fenómeno MLS.

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Ese detalle vuelve al contrato de Messi distinto incluso antes de mirar el monto total, porque su operación no se limita al sueldo tradicional que un club le paga a un crack por jugar cada fin de semana. Su acuerdo incluyó salario, bono por firma y beneficios vinculados con Apple y adidas, una estructura mucho más amplia que la de un contrato convencional de club europeo. En otras palabras, Inter Miami no solo fichó a un futbolista histórico; la liga construyó una fórmula para aprovechar el peso comercial, el atractivo global y la dimensión mediática de Messi.

Messi y el tope salarial en la MLS

Para entender el caso hay que ir al corazón del sistema y es que la MLS trabaja con un Salary Budget, es decir, un presupuesto que limita cuánto puede cargar cada club en buena parte de su nómina principal. En 2026, ese presupuesto para los 20 lugares del Senior Roster quedó fijado en $6,425 millones de dólares, una cifra oficial publicada por la propia liga. Además, el reglamento marca un cargo máximo por jugador de $803,125 dólares, así que una estrella puede ganar mucho más, pero no todo ese dinero entra de lleno al cálculo deportivo. Ese candado financiero, ese control centralizado y esa lógica competitiva son la base del modelo.

Por eso existen los Designated Players, conocidos popularmente como jugadores franquicia, una figura creada para que la MLS pueda atraer nombres de élite sin romper por completo su equilibrio interno. La regla permite que un club tenga hasta tres de estos jugadores, según la estructura de plantilla elegida, y el dueño cubre por fuera del presupuesto la parte del salario que excede el cargo permitido por la liga. Messi entra exactamente en ese molde, porque su ingreso real está muy por encima del impacto presupuestal que aparece dentro del sistema. Esa diferencia entre salario real, carga contable y plaza franquicia explica por qué su contrato no se puede leer como uno más.

¿Messi podría ganar en Europa lo mismo que en la MLS?

En Europa, en cambio, no existe un tope salarial general y uniforme como el que aplica en la MLS para construir las plantillas. Lo que sí rige en competiciones UEFA son reglas de sostenibilidad financiera, entre ellas la llamada squad cost rule, que limita a 70% de los ingresos el gasto en salarios, transferencias y comisiones. Eso significa que un club europeo con mayores ingresos puede gastar más que otro, siempre que mantenga esa proporción y cumpla con la regulación financiera. La diferencia entre un límite absoluto, una relación porcentual y un control económico cambia por completo la negociación.

Dicho de forma simple, en Europa una superestrella suele negociar con el músculo del club, pero en la MLS negocia también con el reglamento de la liga. Por eso el caso Messi fue tan especial, porque su compensación garantizada reportada por la MLS Players Association alcanzó $20.45 millones de dólares en 2025 y, aun así, el diseño total del acuerdo fue más amplio que un salario puro.

Esto se debe a que a esa operación se sumaron incentivos ligados a socios estratégicos de la competición, algo que elevó el valor del pacto más allá del terreno estrictamente contractual entre jugador y club. El resultado fue una operación híbrida, una apuesta histórica y un mensaje potente para el resto del mercado.

Eso afecta directamente a las demás figuras mundiales que miran a la MLS como destino, porque entienden que aquí no siempre se firma como en Madrid, París o Manchester. La liga puede pagar muy bien, pero suele necesitar contratos diseñados por capas: una parte entra al presupuesto, otra la asume el propietario y, en casos extraordinarios, otra se relaciona con el negocio que el jugador genera alrededor de la propia competición.

Messi abrió esa puerta con una dimensión que nadie más había llevado tan lejos, y por eso su contrato es diferente respecto a Europa: no solo compró minutos en la cancha, sino influencia global, valor comercial y tracción mediática para toda la MLS.

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