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“La Barbie": La menor de 16 años que mueve el mercado negro de armas hechizas en México

Conoce quién es “La Barbie”, una joven de 16 años, que lidera el contacto para la venta y renta de armas hechizas en México. Un reporte sobre el tráfico interno y la impunidad de menores.

Tiene solo 16 años, pero su “negocio” es la muerte. Bajo el alias de “La Barbie”, esta adolescente se ha convertido en el gancho perfecto para el tráfico de armas en México. Su rostro, que aún no termina de crecer, es su mejor blindaje: “Cualquier policía nunca va a sospechar de ella por ser menor de edad”, confiesa un vendedor clandestino. Ella no solo conoce el camino a las armas, sino que dirige y selecciona a quiénes pueden comprar.

Desde los 12 años, “La Barbie” se mueve como pez en el agua en un mundo de calibres .40, Thompsons y escuadras .380. Por una paga de 2 mil pesos a la semana, contacta a sus clientes, muchos de ellos de su misma edad, entre 17 y 18 años, a través de redes sociales como Facebook.

Armas hechizas: El tráfico interno que nadie rastrea

El mercado que domina “La Barbie” se alimenta de las armas hechizas o caseras. En terrenos baldíos y cajuelas de autos, se concretan tratos por piezas que, aunque de manufactura artesanal, son igual de letales que una original. “Toda acciona. Te perforan porque te perforan y te espantan porque te espantan”, asegura el vendedor entrevistado por Geraldine Aragón.

Estas armas forman parte del tráfico interno en nuestro país y presentan un desafío casi imposible para las autoridades:

  • Precios accesibles: Mientras una original puede costar hasta 100 mil pesos, una hechiza se consigue por apenas 2 mil o 3 mil pesos.
  • Renta de armas: Existe un mercado de alquiler donde, por 300 o 500 pesos al día, un delincuente puede rentar una pistola para cometer un atraco.
  • Imposibles de rastrear: Al no tener números de serie ni registros oficiales, estas piezas circulan en la impunidad total.

Menores de edad: El ejército impune de la delincuencia

La razón por la cual los menores son los principales clientes de este mercado negro es cínica y directa: “Ya saben que un menor no es juzgado igual”, revela el traficante. Esta percepción de impunidad ha disparado el uso de armas hechizas entre jóvenes para cometer asaltos, robos a transporte público y atracos a negocios.

Se estima que entre el 24% y el 60% de las armas decomisadas en el país son de fabricación casera o falsas. Sin un control que frene esta venta clandestina y con “ganchos” como “La Barbie” operando a plena luz del día, el tráfico interno de armas sigue creciendo como una sombra que las autoridades no han logrado iluminar.

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