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Crédito: UNAM
06 abril, 2021
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Biblioteca Central de la UNAM celebra 65 años de su inauguración

La Biblioteca Central de la UNAM cuenta actualmente con 600 mil volúmenes impresos, 17 mil 790 libros de su fondo antiguo y 541 mil tesis digitales.

La Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cumplió 65 años de haber sido inaugurada como un espacio que favorece los encuentros entre la información y las comunidades lectoras.

Este recinto alberga 600 mil volúmenes impresos, 17 mil 790 libros de su fondo antiguo y 541 mil tesis digitales, entre múltiples recursos. Además, es pionera en la automatización de procesos de catalogación y clasificación de acervos, digitalización de tesis y fondos especiales que permiten su preservación y mayor accesibilidad.

La titular de la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información (DGBSDI) de la UNAM, Elsa Margarita Ramírez Leyva, afirmó que todas estas innovaciones hacen de la Biblioteca Central “moderna e híbrida, ya que cuenta con recursos analógicos y electrónicos que complementan las colecciones especializadas de las bibliotecas de la Universidad”.

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El edificio que alberga todos los ejemplares fue diseñado y construido a mediados del siglo pasado con asesorías de bibliotecarios. “Contempló las condiciones para evolucionar y adecuarse a distintos momentos y seguir transformándose en el presente y en el futuro”, aseguró Ramírez Leyva.

Abrió sus puertas un 5 de abril de 1956 con aproximadamente 80 mil volúmenes y hoy alberga cerca de 600 mil volúmenes impresos, colecciones digitales, publicaciones periódicas con más de 338 mil fascículos, 541 mil 457 tesis y un fondo antiguo con 17 mil 790 títulos.

Asimismo, cuenta con 800 lugares para la comunidad lectora y, por lo general, previo a la pandemia de Covid-19 acudían siete mil visitantes diariamente, de lunes a domingo, de las 08:30 a 21:30 horas.

En pandemia, se creó la figura del bibliotecario en línea

La Biblioteca Central se ha ido transformando a lo largo de estas seis décadas y media: fue la primera en la Universidad en permitir el acceso directo a las estanterías, así como la pionera en la automatización de procesos de catalogación y clasificación, lo que permitió generar el catálogo electrónico LIBRUNAM con los acervos de todas las bibliotecas universitarias.

También fue el primer laboratorio de restauración de libros en América Latina; la primera en incluir el código de barras y el lector láser para el servicio de préstamo electrónico de libro, y el servicio de autopréstamo de materiales, además de contar con el laboratorio para implementar la Aplicación Móvil “BibliotecasUNAM”, explicó la doctora en Ciencias de la Información y Documentación.

En 2001 llegó otro paso importante: la digitalización de las tesis de los egresados de la Universidad y la creación del catálogo colectivo TESIUNAM. “De no haberlo hecho, en este momento las tesis ocuparían varios pisos del edificio porque tenemos más de 500 mil, prácticamente todas en formato digital y unas 70 mil en microfilm”, aseveró.

Además de permitir la preservación, la digitalización aumentó la accesibilidad a los documentos e información, así como la generación de la Biblioteca Digital a la que se incorporaron libros y revistas electrónicas y el fondo antiguo digitalizado.

“Gracias a que tenemos una Biblioteca Digital, en esta pandemia causada por el Covid-19 las personas pueden acceder a todos estos recursos las 24 horas del día, desde cualquier lugar en el que se encuentren”, aseveró la también especialista en lectura.

Ramírez Leyva remarcó que la Biblioteca Central sigue innovando, muestra de ello es que durante esta emergencia sanitaria creó la figura del bibliotecario en línea, quien vía chat, orienta a los usuarios en la consulta de la Biblioteca Digital; al igual que la figura de biblio-tutor, que asesora sobre la localización de información, búsquedas y la ubicación de documentos.

“Somos un espacio de investigación, aprendizaje y formación, nuestros académicos ofrecen cursos de habilidades informativas y digitales que son indispensables para los profesionistas, quienes tienen que gestionar grandes cantidades de información”, dijo la especialista universitaria.

Diseño de vanguardia y símbolo de la cultura mexicana

Ramírez Leyva explicó que “tanto el arquitecto y pintor Juan O´Gorman como los arquitectos Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco entendieron muy bien el proyecto que empezaron a gestar en 1948, cuya construcción inició en 1950, para el 5 de abril de 1956 abrir sus puertas al servicio a la comunidad”.

Ramírez Leyva afirmó que O´Gorman consideró que la Biblioteca debía ser un edificio emblemático de la cultura mexicana, por eso sus murales semejan un códice en el cual se muestra la historia de nuestra nación.

Allí están representadas la época prehispánica, la colonial, la Revolución, así como el presente y el futuro simbolizados por el escudo de la Universidad Nacional y sus funciones sustantivas: docencia, investigación y extensión de la cultura.

Sus murales están hechos con cerca de 150 diferentes tipos de piedras de diversas regiones del país, las cuales han resistido los embates del clima y el paso de los años.

“Yo me atrevería a decir que es el edificio más fotografiado de México, es un lugar visitado por todos los turistas, quienes se quedan sorprendidos por la forma admirable con la que O’Gorman logró mostrar nuestra historia en cuatro paredes”, concluyó la titular de la DGBSDI.

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