La desesperación y el hartazgo llevaron a comerciantes y vecinos de la colonia Moctezuma Segunda Sección, en la alcaldía Venustiano Carranza, en la Ciudad de México (CDMX) a tomar medidas por su cuenta frente a la creciente ola de inseguridad, extorsión y cobro de piso que aseguran padecer desde hace meses. La escena es contundente: una lona colocada en plena calle lanza una advertencia directa a la delincuencia, mientras los habitantes se organizan con alarmas vecinales para intentar proteger lo poco que les queda.
“Estamos todos unidos, se compró una alarma privada vecinal y entre todos hicimos el gasto; cualquier emergencia vamos a salir todos porque no queremos delincuentes aquí”, relata un comerciante que, por temor a represalias, mantiene el anonimato. El sonido de la alarma ya es parte del paisaje cotidiano, acompañado de mensajes de alerta entre vecinos que piden reportar cualquier movimiento sospechoso.
Hartos de extorsiones y cobros de piso en la CDMX
Los testimonios coinciden en un mismo punto: el cobro de piso se ha convertido en un cáncer que amenaza la supervivencia de micro y pequeños negocios. De acuerdo con cifras citadas por los propios comerciantes, nueve de cada diez negocios en México han sido víctimas de este delito, y en la colonia aseguran que no hay un solo local que se haya librado.
Las cuotas semanales, dicen, oscilan entre 3 mil y hasta 20 o 30 mil pesos, una carga imposible de sostener para quienes apenas logran salir adelante. “Día y noche nos llaman para extorsionarnos, diciéndonos que nos van a matar o secuestrar; ya estamos hartos”, denuncia otro comerciante, quien admite que el miedo lo llevó a depositar dinero, solo para recibir nuevas amenazas al día siguiente.
Comerciantes amenazan a delincuentes en la CDMX
El enojo social ha escalado a tal grado que algunos vecinos reconocen que la situación podría salirse de control. “Un ratero que agarremos, un sospechoso, lo vamos a linchar; si las autoridades no nos apoyan, vamos a hacernos justicia con nuestras propias manos”, afirma un microempresario, reflejando el nivel de desesperación que se vive en la zona .
Vecinos de la Venustiano Carranza también señalan directamente a las autoridades locales. Una habitante acusa que la alcaldesa Evelyn Parra no ha atendido sus denuncias: “No es un local, son muchísimos; varios ya se fueron porque los balacearon y les quitaron sus negocios”.
Cámaras del C5 que no dan respuesta ante las extorsiones en la CDMX
La indignación crece al considerar que, a unos metros, existen cámaras del C5, sin que eso se traduzca en resultados. “Hay bastante cámara, pero uno llama, toca el botón y las autoridades ausentes como siempre. Me siento defraudado de que el gobierno no haga nada”, lamenta otro comerciante.
Hoy, comerciantes y vecinos buscan alternativas para protegerse, pero también exigen resultados reales y acciones inmediatas que frenen la extorsión y devuelvan la tranquilidad a una colonia que, aseguran, ya no puede vivir con miedo.