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La calle de las novias sobrevive al caos del Centro Histórico: tradición contra bloqueos

Entre marchas y calles cerradas, la emblemática “calle de las novias” en el Centro Histórico resiste la caída en ventas y mantiene viva su tradición.

A pesar de marchas, bloqueos y calles cerradas, el corazón comercial del Centro Histórico de la Ciudad de México se niega a detenerse. Entre el caos que imponen protestas como las de la CNTE, los negocios sobreviven y se reinventan, manteniendo viva una tradición que se remonta siglos atrás. Así sobrevive la calle de las novias.

Así es “la calle de las novias” en el Centro Histórico

En la esquina de Tacuba y Chile, conocida popularmente como “la calle de las novias”, la historia y el comercio conviven desde 1524.

De acuerdo con el antropólogo e historiador Joaquín Praxedis, esta zona nació como parte de una traza renacentista donde originalmente se vendían telas, lanas, herrajes y talabartería. Hoy, el giro ha cambiado, pero el espíritu comercial permanece.

Sin embargo, los comerciantes enfrentan una realidad compleja. Las ventas han disminuido debido a los constantes cierres viales.

Guadalupe, vendedora del lugar, explica que en días normales el flujo de clientes ya era variable, pero ahora la situación ha empeorado porque la gente evita acudir a la zona.

A lo largo de la calle, más de 167 negocios continúan operando entre vestidos de novia, trajes de quinceañera y accesorios. Aquí, el proceso de elegir un vestido implica asesoría, ajustes y pruebas, un trabajo que, como señala Fanny, requiere experiencia en costura y atención personalizada.

Familias acompañan a sus hijas para encontrar el vestido de sus sueños

Los probadores no solo son espacios comerciales, sino también familiares. Padres y madres acompañan a sus hijas en la búsqueda del vestido ideal, mientras el presupuesto depende del ahorro, las tarjetas de crédito o incluso del apoyo de padrinos.

Algunos locales tienen décadas de historia. Tal es el caso de negocios que han pasado por generaciones y que antes veían concretarse bodas con frecuencia, pero hoy enfrentan incertidumbre.

Incluso en los portales de vecindades, comerciantes recurren a estrategias llamativas para atraer clientes, mientras talleres tradicionales luchan por subsistir frente a la competencia y los cambios del mercado. Karina Jiménez, quien lleva más de dos décadas en el oficio, reconoce que el panorama es complicado.

Así, entre un comercio y otro, la búsqueda de “la novia” continúa. En medio del desorden aparente, el Centro Histórico demuestra que su caos tiene un orden propio: uno donde la tradición, la resiliencia y la esperanza siguen abriéndose paso.

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