El especialista español, Juan Gabriel Rescalvo Somoza, compartió en su cuenta de Instagram @juanrescalvopsicologo 4 consejos prácticos para aprender a establecer límites saludables y proteger tu bienestar emocional centrándote en las necesidades propias, asumiendo el control de tus relaciones personales, fijando consecuencias y diferenciando la gravedad de las faltas.
Según el experto en crecimiento personal, estos límites se deben establecer en el momento en el que se detectan conductas recurrentes que generan malestar, frustración o sensación de ninguneo. Pueden realizarse en cualquier dinámica de convivencia, como relaciones de pareja, familiares, amistades e incluso en el entorno laboral.
Aplica para cualquier persona que actualmente esté tolerando comportamientos negativos por miedo al conflicto, el deseo de agradar o el temor al enfado ajeno. Parte de las recomendaciones sobre esta práctica, es que no te servirá para controlar a los demás, sino para definir qué es lo que harás para protegerte.
Asimismo, cabe destacar que no todas las situaciones exigen la misma reacción, por lo que se debe ser inquebrantable ante amenazas o manipulaciones, pero sí se puede actuar con mayor flexibilidad ante olvidos o malos entendidos.
¿Cuáles son los 4 consejos para poner límites según el psicólogo?
- Céntrate en ti y define tus necesidades: no esperes a que los demás cambien o dicten la dinámica de la relación, identifica y define los tratos, comentarios y actitudes que estás dispuesto a aceptar
- Pon límites sobre ti, no sobre los demás: el objetivo no es controlar ni obligar a terceros, sino establecer cómo reaccionarás si cruzan la línea; no puedes evitar que alguien te hable mal pero sí retirarte del lugar
- Establece consecuencias realistas: evita amenazas en momentos de enojo como "nunca más te volveré a hablar", esto te hará perder credibilidad, usa instrucciones manejables y firmes como "terminaré la conversación en el momento en el que me faltes al respeto"
- Distingue los límites nucleares de los secundarios: las faltas tienen diferentes niveles de gravedad, por lo que no requieren la misma respuesta, las innegociables son amenazas, manipulaciones y desprecios, pero las negociables son los olvidos o errores
