A medida de que se acerca la fecha de un examen, es común que aumenten los niveles de estrés y de ansiedad. La presión por obtener buenos resultados, el miedo a olvidar la información estudiada o la sensación de no estar preparado puede afectar la concentración y el rendimiento académico. Conoce siete formas de controlar los nervios según la UNAM.
Formas fáciles para controlar el estrés en la temporada de exámenes
Antes de entrar en pánico o dejar que los nervios te dominen, es importante recordar que el estrés previo a un examen puede manejarse con hábitos y técnicas adecuadas.
Te compartimos algunos consejos prácticos para reducir la ansiedad y llegar a tu examen con una mente enfocada.
- Procura descansar antes de la prueba
- Desayuna moderadamente y evita la cafeína
- Intenta no estudiar una hora antes del examen y, si puedes, haz algo relajante
- Evita darle vueltas al tema
- Respira profundo y sé positivo
- Lee las instrucciones cuidadosamente
- Evita situaciones y pensamientos que te generen nerviosismo
— Comunidad UNAM (@Comunidad_UNAM) June 10, 2026
Aunque sentir nervios antes de un examen es completamente normal, no tiene por qué convertirse en un obstáculo para tu desempeño. Aplicar estrategias para controlar el estrés, descansar adecuadamente y confiar en la preparación realizada puede marcar una gran diferencia.
Salud mental en la adolescencia
De acuerdo con la Universidad Nacional Autonoma de México, y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental es importante, sin embargo, suele ser ignorada. Afecta principalmente los pensamientos, sentimientos, y el actuar de las peronas, además de determinar la manera de relacionarse con los demás.
La adolescencia es una de las etapas más importantes del desarrollo de los humanos, ya que el cerebro cambia, se desarrollan las emociones y se construye la identidad.
Sin embargo, factores como la violencia, la presión escolar, los problemas familiares, la pobreza o incluso la sobreexposición a la tecnología hacen que los jóvenes sean más vulnerables a trastornos como la ansiedad, depresión o conductas impulsivas.
