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Centro de salud en Acapulco opera entre ruinas, sin luz y con medicina caduca

No hay dentista y las medicinas ya no sirven. En la zona suburbana de Acapulco, ir al médico es enfrentarse a un edificio fantasma que se cae a pedazos ante la indiferencia oficial.

Imagina llegar enfermo a tu centro de salud y encontrar que el “remedio” es peor que la enfermedad. En el poblado de Tunzingo, en la zona suburbana de Acapulco, Guerrero, la atención médica se ha convertido en una carrera de obstáculos contra la precariedad: operan sin luz, sin agua regular y recetan medicamentos que ya caducaron.

Lo que debería ser un refugio sanitario es hoy un edificio en ruinas que, tras el paso del huracán Otis , quedó herido de muerte y nadie ha regresado a curar.

“Estábamos mejor antes” aseguran pacientes de Acapulco

La denuncia de los habitantes es un grito de auxilio. El centro de salud ha dejado de ser funcional. Servicios básicos como odontología desaparecieron simplemente porque el médico se fue. Lo que queda es un cascarón vacío.

“La loseta se ha estado levantando, la malla perimetral está caída... limpieza total quiere”, lamentó Celestino Gómez, excomisario del lugar, pero el deterioro físico es solo la punta del iceberg.

Heriberta Solano, usuaria frecuente, expuso la cruda realidad del desabasto: “Necesitamos materiales, camas... estábamos mejor antes y ahorita ha caído mucho”.

En Tunzingo, Acapulco, atienden a pacientes con mobiliario deshecho y “revisan” si hay presupuesto
En Tunzingo atienden a pacientes con mobiliario deshecho y “revisan” si hay presupuesto

El fantasma de Otis sigue en Acapulco

Al interior, la situación es dramática. Puertas desvencijadas, sanitarios inservibles y salas de espera que parecen zonas de guerra. Sandra Galeana, vecina de Tunzingo, recuerda que el huracán destruyó gran parte de la infraestructura, pero la reconstrucción nunca llegó.

“Faltan muchas cosas porque desde el Otis se destruyó mucho... Las puertas tienen candado, necesita que los levanten porque no se puede”, señaló.

Ante este escenario de emergencia sanitaria, la respuesta de la Secretaría de Salud de Guerrero ha sido burocrática y fría.

A través de comunicación social, informaron que un “comité de obras revisará" si la reconstrucción del inmueble está contemplada para este año o no. Mientras ellos revisan papeles, en Tunzingo los pacientes deben seguir atendiéndose entre escombros y medicinas vencidas.

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